«El teatro es una mentira que quiere revelar verdades»

Juan Mayorga, en Avilés, donde ha estrenado varias de sus dramaturgias./MARIETA
Juan Mayorga, en Avilés, donde ha estrenado varias de sus dramaturgias. / MARIETA

Juan Mayorga hace triplete en Avilés. Hoy estará en el Niemeyer en el ciclo de la Palabra

M. F. ANTUÑA

Triplete avilesino de Juan Mayorga (Madrid, 1965). El dramaturgo y director teatral, que el día 19 de mayo ingresará en la RAE, está hoy en el Niemeyer en el ciclo de la Palabra (20 horas), mañana se sube a las tablas 'El mago' (20.15 horas) en el Palacio Valdés y el sábado, en la sala club (20.30 horas) se representa 'Intensamente azules'.

-Se ha sacado un buen conejo de la chistera con 'El mago'.

-Tiene trampas, pero honradas. Es una obra en la que hay un personaje de algún modo ausente pero siempre latente que es un mago. Más allá de eso, habla de la magia del teatro, que quiere ser reveladora, una mentira que quiere revelar verdades. Es sobre la tensión entre realidad y deseo.

-Han dicho que es una obra buñueliana. ¿Usted qué dice?

-Que Buñuel está entre mis santos. La obra está escrita, dirigida e interpretada de forma que los espectadores elijan a qué historia han asistido: unos pueden hacer una lectura surrealista y otros hiperrealista.

-Hay distintos planos de lectura.

-Sí. En la larga gira hemos asistido a disputas entre los espectadores sobre qué han visto. El teatro es el arte del espectador, es formidable que se apropie de la obra.

-¡Vaya elenco ha elegido!

-Sí, la verdad había tres con los que había trabajado, José Luis García-Perez, Clara Sanchis y Tomás Pozzi, que son fantásticos. María Galiana es una actriz extraordinaria y una persona incluso mejor. Yo no sé como serán las giras de los Rolling Stones, pero es más divertido hacer una gira con María, es una mujer llena de sabiduría, de buen sentido, cargada de experiencias, de memoria... Uno aprende y goza. E Ivana Heredia y Julia Piera son dos magníficas sorpresas.

-El sábado, turno de 'Intensamente azules'.

-El personaje de César Sarachu realiza un acto de audacia al ponerse gafas de natación sin afán de provocar escándalo, simplemente porque no quiere romperse la crisma y no tiene gafas a mano. En este acto hay de algún modo un aceptar el ridículo, despreciar la mirada vergonzante de otros, hay un acto de libertad, de felicidad. Cuando se las pone, todo cambia. Es una obra sobre la transformación, la posibilidad de cambiar nuestro modo de estar en el mundo hoy mismo.

-Usted que es un mago de la palabra, ¿cómo ve la de nuestros políticos en esta España electoral?

-Sería importante que los políticos no den respuestas memorizadas dictadas por asesores de imagen, que se tomen unos segundos de silencio, que es sobre lo que versará mi discurso de ingreso en la RAE. Al margen de esto, para mí el asunto más importante es la escuela, ahí se empieza a construir país. La escuela pública hace más fuerte, más igualitaria, más capaz de resistir y más ambiciosa a una sociedad.

-¿Y cómo lo ve?

-Todos proponen un pacto por la educación, pero eso debe incluir ser capaces de negociarlo. Esa voluntad de pacto suele ser vacía o retórica.

-¿Qué le pareció la puesta en escena de los debates?

-Ha habido mucho teatro, pero sobre todo mucho teatrillo guiñolesco, los discursos se reducen a lemas, retórica fatua, gestos gradilocuentes. Hay sobreactuación, detecto una extensión del 'trumpismo', se tiende cada vez más a la simplificación de los mensajes y a la apelación a los sentimientos más elementales, en lugar de la construcción de relatos complejos.

-Ingresa en la RAE, en la M, la letra del asturiano Carlos Bousoño. ¿Qué pasa con la presencia de mujeres?

-En el discurso de ingreso hay que dedicarle un recuerdo al académico al que uno sustituye y tengo una gran suerte, porque me haya dado ocasión de releer a Carlos Bousoño y he aprendido mucho. Mi discurso va a ser contestado por Clara Janés, y para mí es muy emocionante que sea ella. Hay algunas mujeres en la Academia y todas son personalidades. Está en el espíritu de todos que habrá más, porque es lo justo y lo que corresponde.

-¿Lenguaje inclusivo?

-Hay muchas personas que están pidiendo orientación al respecto y creo que la Academia está obligada a darla. Ha de ser siempre faro, no policía.

-¿Sí al compañeros y compañeras?

-Hay una conversación importante e interesante en la que conviene no ridiculizar al otro buscando el aspecto más risible. Yo no utilizo el compañeros y compañeras por razón de economía pero entiendo perfectamente que otras pesrsonas den prioridad a la visibilización. A la hora de la verdad el lenguaje es de la gente, se irá imponiendo lo que los propios hablantes decidan. Este debate es lo bastante importante para que no demos respuestas automáticas, seamos capaces de escucharnos unos a otros y también atender a la historia. No comenzamos en 'tabula rasa', nuestro lenguaje tiene una historia.

-Hablará del silencio en su discurso. ¿Tan importante es?

-Claro, para mí siempre lo ha sido. En el teatro y en la vida lo es, es el soporte de la palabra. Los elocuentes utilizan bien el silencio.

-¿Qué le pareció el silencio de Albert Rivera?

-El peor momento de su 'performance'. Era una silencio mal escrito y no convincentemente interpretado.