'Carnival Row', las hadas también quieren ser épicas

Orlando Bloom y Cara Delevingne en 'Carnival Row' (2019)./
Orlando Bloom y Cara Delevingne en 'Carnival Row' (2019).

La serie fantástica de Amazon Prime protagonizada por Orlando Bloom y Cara Delevingne se queda a medio gas de su ambicioso propósito

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUEGijón

Podría haber sido una de las series del año. Podría. Empeño le pone. Y dinero, mucho dinero. 'Carnival Row' suma correctas interpretaciones -que no buenos actores-, un fino montaje, una cuidada escenografía e incluso una trama con bastante atractivo. Con todo, se queda a medio gas. No suspende. De hecho, aprueba en todo. Su problema es que no alcanza el sobresaliente, ni apenas el notable, en nada.

La serie apunta alto: rebuscar en un cocktail de fantasía, terror y thriller para encontrar lo que bien podría ser un relato de la historia del tiempo presente: poblaciones migrantes y el racismo campante en las ciudades de acogida. Porque en esencia va de eso, de cómo una multitud de criaturas mitológicas son expulsadas de sus mundos tras una larga guerra, y también de cómo deben de integrarse -y cómo son recibidos- en una lugar llamado Burgo. Son los primeros años tras el choque de imperios, de los humanos y aquellos donde se originaban las fábulas. En este punto, la historia de amor que debe atravesar todo relato de ficción: la del inspector Rycroft Philostrate (Orlando Bloom) y una de las mitológicas protagonistas (Cara Delevingne). Él está al frente de investigación que se inicia a partir del asesinato de varias hadas. Ella acaba de llegar dejando atrás un pueblo masacrado. Ambos, protagonizan un romance prohibido unidos por unas pasiones y odios de corte victoriano. Juntos, bien. Separados, flojea.

'Carnival Row' crece cuando describe la lucha entre el hombre y el mito, y como pasen los años que pasen, la sociedad sigue discrimando por raza. Los habrá que ávidos de encontrar guiones épicos post 'Juego de Tronos' hubieran depositado aquí sus esperanzas. Decepción. Lo único en común son los retazos sombríos, el supuesto momento histórico ficticio o atemporal, y el sexo. Pero, y una vez más, ¿por qué buscar permanentemente alguna ficción a la que preceder con la etiqueta 'la nueva...'? Aburre.

Los primeros capítulos desaniman hasta al espectador más entusiasmado con querer que le guste la serie. Para llegar al octavo y último episodio (sin doblaje al castellano) hace falta algo más que echarle ganas. Decenas de personas que vienen y van sin un fin claro, tramas principales que se cruzan y se separan sin que a nadie importe en qué dirección lo hagan. A pesar de todo ello, no se puede decir que sea una mala serie. Tampoco buena. Tiene muchos mimbres con un rugoso envoltorio. Gana con diseño de producción pierde con el espectáculo en su conjunto. 'Carnival Row' parece hecha que tenga que agradar sí o sí. Y entre sí o no, acabará siendo no.

De momento, René Echevarría, quién está a los mandos de la serie en general y de varios capítulos directamente en particular, ha conseguido una segunda temporada. Una vida extra para intentar que 'Carnival Row' parezca una pesadísima película de más de ocho horas de duración sino una ficción bien armada superado el arreón inicial. A unos les emocionará. Otros querrán más. Queda por ver cuántos aguardan deseosos la nueva tanda.

La primera temporada completa de 'Carnival Row' está disponible en Amazon Prime Video desde el 30 de agosto de 2019.