'Dead to me', el duelo convertido en comedia

Christina Applegate y Linda Cardellini en una escena de 'Dead to me'./
Christina Applegate y Linda Cardellini en una escena de 'Dead to me'.

La nueva apuesta de Netflix tiene como protagonista a Christina Applegate, la inolvidable Kelly de 'Matrimonio con hijos'

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUEGijón

¡Que nadie se lleve a engaño! No es una comedia negra. Tampoco es 'Cuatro bodas y un funeral'. Ni 'Este muerto está muy vivo', claro. La fase de duelo o pérdida de un ser querido se lo toman muy en serio. Tanto que llegan a ponerse intensos. Lo del humor viene después, o eso dice la plataforma que la ha encajonado en ese género. ¿Risas? No. 'Dead to me' es de esas ficciones que al sacarte una sonrisilla entre lágrima y lágrima las mandan directamente al cajón de 'comedia dramática'. Pero, en este caso, drama tampoco es que haya mucho. ¿Un lío, verdad? Pues si ha llegado a ese punto, amigo lector, ya tiene la misma sensación que el espectador tras ver el episodio piloto.

Sin ánimo de hacer una enmienda a la totalidad del párrafo anterior pero siendo justos: desde el segundo capítulo se endereza el rumbo. La historia es la siguiente: Jen Harding (Christina Applegate) está de luto tras la pérdida de su marido en un accidente de coche y del que sigue buscando al culpable, quien se dio a la fuga. Como forma de mitigar el dolor -y su (deducimos) creciente estado bronco- acude a una de esas terapias grupales tan características de las series y películas americanas. Allí conoce a Judy Hale (Linda Cardellini) de quien, y a pesar de sus choques de caracter, se hace amiga. Una estrecha amistad con múltiples giros de guion, tantos como incertidumbres van provocando en el espectador. Jen, una viuda impulsiva que busca culpables; Judy, su nueva y excéntrica colega.

Aunque es un argumento de apariencia simple es tanto o más fácil perderse en un hilo conductor que cambia constantemente de enfoque. Y no olvidemos una cosa: ¡dicen que es una comedia! Ojipláticos. Tiene a su favor, la duración. Esto no es baladí. Las dosis de 30 minutos ayudan a engancharnos aunque sea por el mero hecho de averiguar hacia donde nos quieren llevar los guionistas. Por otro lado: ¡sale Christina Applegate! Y punto. Solo por eso ya tiene tres capítulos de tregua. Si ya demostramos nuestra fidelidad con la fallida 'Samantha Who?' no decaigamos ahora. Nota: ser fan por sus papeles como Kelly Bundy en 'Matrimonio con hijos' o hermana de Rachel en 'Friends' no puntúa. La actriz vuelve a demostrar su facilidad para desarrollar química con sus compañeros de reparto, en este caso, Linda Cardellini, desconocida para el gran público pero que se desenvuelve con acierto en su papel. A los mandos, Liz Feldman, guionista de 'Dos chicas sin blanca'. No consigue darle el toque de humor que le gustaría, pero la naturalidad de su elenco salva los muebles.

'Dead to me' no va a ser la serie que figurará en los ranking de fin de año. Quizá ni en los de fin de semestre y, a pesar de todo, es un plan estupendo para hacer un binge-watching. Entretiene, lo que en los tiempos de sobresaturación seriéfila que corren, no es poco. Sin ser algo que recordaremos por mucho tiempo y asumidos los defectos descritos antes, apetece ver cómo evoluciona la relación de estas dos perfectas desconocidas convertidas en amigas íntimas en edad adulta, cómo descubren una de la otra lo que nosotros -espectador ominiscinte- ya sabemos o cómo se reconcilia uno consigo mismo tras experimentar la rabia, el duelo y la culpa.

La primera temporada completa de 'Dead to me' está disponible en Netflix desde el 3 de mayo de 2019.