Idris Elba fracasa como Dj en 'Turn Up Charlie'

Idris Elba y Frankie Hervey en 'Turn up Charlie'. /
Idris Elba y Frankie Hervey en 'Turn up Charlie'.

El aclamado actor protagoniza, escribe y produce este intento de comedia que pasará a su filmografía como una serie menor

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUEGijón

Si Russell 'Stringer' Bell estrena serie, la vemos y punto. Sin rechistar. Si el primer episodio nos deja fríos, esperamos al segundo. Y del segundo al tercero. Y así sucesivamente hasta que sin darnos cuenta solo nos restan un par para finalizar la temporada. ¡¡¡Ya puestos!!! No tenemos la sensación de haber perdido el tiempo. Tampoco de haber disfrutado. Lo que en una simplificación intelectual se resumiría en un '¡sin más!'.

Y quien dice 'Stringer' Bell dice Luther, Mandela o incluso el comandante de 'Beasts of No Nation'. Idris Elba ha venido encadenando tantos grandes personajes como interpretaciones que nunca nos habrían hecho presagiar nuestra cara milénica -o intento de ella- gritando ¡¡WTF!¡. Sucedió al ver 'Turn Up Charlie' y las muecas aún no se han desdibujado.

¿De qué va la historia? Un Dj que ganó (y perdió) mucho dinero con un temazo que grabó hace años y que ahora ve una oportunidad para recuperar su prestigio musical haciendo de niñero de la hija de una de las más exitosas estrellas actuales de las pistas de baile. Una historia que, eliminando dos o tres diálogos subiditos de tono, bien podría formar parte de la parrilla infantil veraniega de cualquier cadena. Y sí, veraniega porque Ibiza y su discoteca Amnesia están muy presentes al ser uno de los 'templos' de la música disco, los remixes y las permanentes ganas de fiesta.

Idris Elba es Charlie, un canguro ambicioso pero, fundamentalmente, honesto y buena persona. Siempre y cuando todo ello sea posible en la misma ecuación. Su contrapunto es Gabrielle (Frankie Hervey), la típica niñata redicha y deslenguada a la que sus padres millonarios no le hacen ni caso. De otra forma, una insoportable. Y de fondo, amistades, familia, mucho dance, crisis existenciales de ricachones y tensión sexual.

La primera temporada de esta '¿comedia? o este ¿drama? se pasa rápido. Son ocho capítulos de media hora. Pero de principio a fin no dejarás de preguntarte en qué estaba pensando Idris Elba al aceptar este papel en una serie menor. La respuesta fácil sería: dinero. Pero esta teoría se desmonta en cuanto uno llega a los créditos y comprueba que el actor también es creador y productor #findelacita. La norma dicta que los caprichos de este tipo se conciben para hacer un producto a medida y para el máximo lucimiento personal (véase, por ejemplo, Julia Roberts en 'Homecoming'). Ni por esas.

Sin duda 'Turn Up Charlie' no molestará a nadie pero los que allí aparecen dan la sensación de estar deseando que 'pase lo antes posible'. Y aunque donde vemos a Elba nos imaginamos a Vin Diesel o Stallone, resuelve el papel sin despeinarse. Nada es original ni especialmente divertido aunque cumple perfectamente como emisión de fondo mientras nos ponemos al día con la plancha. Muchos fans de 'Luther' se sentirán frustrados al ver a su ídolo protagonizar algo de esta guisa. Tranquilos, en tiempos de streaming estas rabietas pasan pronto.

La primera temporada completa de 'Turn Up Charlie' está disponible en Netflix desde el 15 de marzo de 2019.