«Las reformas eran mi pesadilla»

Manel Fuentes./ATRESMEDIA
Manel Fuentes. / ATRESMEDIA

El presentador de 'Masters de la reforma' asegura que «lo peor que me ha pasado fue meterme en obras en una casa»

JULIÁN ALÍAMadrid

Para superar uno de sus mayores temores, Manel Fuentes (Barcelona, 48 años) se ha salido momentáneamente del directo, su zona de confort. El catalán, que vivió uno de sus peores episodios con una obra en su casa, presenta esta noche a las 22.45 horas 'Masters de la reforma', la nueva apuesta de entretenimiento de Antena 3. «Siendo un único programa, se aborda desde muchísimos puntos de vista. Está quien lo quiere ver como un 'reality', pero también el que quiere aprender cositas de decoración o el que se queda fascinado con gente que no suele estar en la televisión», comenta el conductor del formato, que hoy emite su segunda entrega.

-¿Le costó acostumbrarse al ritmo de grabación?

-Ha sido duro, sobre todo porque lo he compaginado con la radio. Me levantaba a las cinco de la mañana, y tenía que entrar desde la población más cercana donde estuviera la Cadena Ser. Lo peor es que me han visto menos por casa, pero intentaba compensarlo en los días libres. Son muchas horas, incluso tres días cuando estábamos fuera. A veces, hasta cinco días enteros con sesiones de diez horas.

-¿Qué ha significado presentar este programa?

-Meterme en un mundo que había sido mi pesadilla. Al igual que la música es mi pasión, lo peor que me ha pasado en la vida fue reformar una casa. Me estafaron. Puedo dar hasta iniciales para que la gente no tropiece con los mismos piratas que yo: un tío que era aparejador, que decía que era arquitecto pero no lo era, teóricamente amigo de la familia pero que luego estaba medio compinchado con el otro. Iniciales: I. R. Si alguien coincide por la zona de Barcelona con alguien con esas iniciales, que me llame o me lo consulte en Twitter para que le diga que no lo coja. Así como la música es lo mío, a esto he venido para superar un trauma.

-¿Cómo ha visto a los jueces del programa?

-Genial. Tengo mucho magnetismo con ellos, sobre todo con Tomás (Alía). Me pasaba el día imitándole, y él, descojonado. Fuera del programa nos llamábamos una media de tres o cuatro veces al día. Era demencial. Es ver el mundo con sus ojos y te mueres de risa, pero con los concursantes los tres han sido duros, porque están acostumbrados a un nivel de excelencia que aquí era difícil de reproducir.

Un punto de «locura»

-¿Qué le llevó a meterse en esto?

-Yo soy un atrevido. Soy el tío que imitó al rey por primera vez en la tele, a riesgo de que le cortaran la cabeza. Me seduce la novedad y el apostar por una nueva cosa. Me considero un eterno aprendiz, y creo que hay que ir un poquito más allá de lo que uno sabe hacer. Normalmente estoy en un plató, y aquí hemos dado la vuelta a España. Siempre estoy abierto a ese punto de locura y a lo que la gente no espera que uno haga.

-Se habrá vuelto todo un manitas con este formato.

-Tampoco. Yo tenía obsesión loca: lo de colgar un cuadro hay que explicarlo bien. Los que hay en mi casa los colgó mi padre en su día.

El resto son cuadros que yo he aprendido a apoyar debidamente en diferentes sitios. Ahora me veo capacitado para dar el salto y colgar uno.

-¿Qué formato le gustaría retomar?

-'Caiga Quien Caiga' a día de hoy creo que tendría un espacio bastante importante, pero 'La noche con Fuentes y Cía' quizá es mi programa fetiche y emblema. Ese es el tipo de formato que me gustaría actualizar, pero con 'Tu cara me suena' estoy cien por cien feliz, y 'Masters de la reforma' es un complemento fantástico en un registro distinto, y espero que dure muchas temporadas.