La nueva temporada de 'Succession' te hará cambiar de bando

Brian Cox y Sarah Snook en Succession (2018)./
Brian Cox y Sarah Snook en Succession (2018).

Los nuevos episodios ahondan en las luchas internas de la familia Roy para hacerse con el control del conglomerado de medios de comunicación

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Lo de los culebrones amorosos ya son cosa del pasado. Lo importante es el envoltorio y este, cuanto más lujoso, mejor. En unos tiempos donde cada país ha impuesto su propio sello -a saber, las telenovelas turcas, las japonesas, las mexicanas...-, Estados Unidos no iba a ser menos. Es el lugar donde sus producciones no cortan ni un pelo en poner patas arriba el despacho oval o convertir a los hospitales en auténticos hervideros de hormonas. Y luego está esa otra categoría, la del lujo, los barrios residenciales y las herencias. 'Succession' es a los medios de comunicación lo otras a los viñedos. Porque nunca sucede nada que no hubiera inventado 'Falcon Crest' hace décadas. Y aunque nos perdamos entre los significados de OPAs, fusiones, cotizaciones y demás, todos sabemos lo que es clavar una puñalada por la espalda, poner la zancadilla a tu hermano y conspirar con tu padre a esconcidas. El cómo hacer que el fin justifique los medios son minucias.

La segunda temporada de 'Succession' se incia tan solo 48 después de donde dejamos la anterior: la grieta abierta en la compañía a pesar de los ímprobos esfuerzos de la familia Roy por demostrar lo contrario. Sí parece que los corrillos de los nuevos episodios estarán capitaneados por Shiv (Sarah Snook) en detrimento de Kendall (Jeremy Strong). La hija de Logan (Brian Cox) parece dispuesta a todo, esta vez sí. Y el listón está alto porque todo se quedó en el aire cuando su hermano, drogado, mató a un empleado y eligió el día de la boda de esta para traicionar a su familia. El narcisismo y egoísmo del resto del clan termina de comformar la coreografía perfecta. Porque, al fin y al 'Succession' va de eso: la desintegración de una dinastía que cuyo conglomerado a sus órdenes bien podría recordar a Murdoch o Hearst. Así arranca precisamente, con Kendall Roy tratando de justificar su cambio de bando en la batalla por hacerse con el control de la compañía.

Un drama que tiene mucho de disfuncional, mucho de oscuro y ahora, también algo de cómico. Porque si algo caracteriza a esta serie es su capacidad para ser un lobo, pero un lobo con ironía. Aquí se vive en permanente caza,con todos esperando un buena palabra del contrario para aprovechar la muestra de debilidad y devorar a la presa. Y ante ellos, el patriarca asistiendo al espectáculo como verdadero superviviente. Haciendo lo necesario para que sus sucesores se destrocen entre ellos y quedar, a pesar de todo, con el botín. Como aquel que se sienta cómodamente en el sofá con su bol de palomitas para ver un buen combate, en sentido literal y figurado.

'Succession' ha bajado el ritmo en la nueva temporada con una sensación de vivir en bucle. Más pausado y más repetitivo repitiendo buena parte de los clichés que se autoimpuso en la primera tanda de episodios. Sucede cuando se exige al espectador que pase de una vívida ansia a un movimiento circular. Porque mientras tanto, y como si nada pasase, no hay episodio sin cena, brindis, copa y puro. Salud.

HBO España emite un capítulo semana de la segunda temporada de 'Succession' desde el 12 de agosto de 2019.