La trista historia de Pepi, una colaboradora de 'Sálvame'

Pepi, colaboradora de 'Sálvame' contando los duros momentos por los que ha pasado /MEDIASET ESPAÑA
Pepi, colaboradora de 'Sálvame' contando los duros momentos por los que ha pasado / MEDIASET ESPAÑA

La entrenadora física está cansada de que se metan con ella diciendo auténticas «burradas y animaladas»

EL COMERCIO
EL COMERCIOGijón

Parece ser que todos tenemos una lucha interior con nosotros mismos. Hasta esas personas que vemos todos los días en 'Sálvame' proyectando seguridad guardan un secreto interior que les reconcome. Es el caso de Pepi o 'Pepitator', según la llaman en el programa, es la nueva entrenadora personal de 'Sálvame', que tiene como misión ayudar a los colaboradores y espectadores conseguir llegar al verano con un físico envidiable. Por ello, el programa ha puesto a su disposición a la entrenadora personal, dentro de la sección 'Plan Pantoja', que emula lo que hasta su salida del programa había sido el 'Desafío Borrego'.

Pepi está al borde de los 51 años, y vive en Valencia, está satisfecha con la vida que lleva, ya que «todo lo que me está pasando me va saliendo a lo tonto, sin querer. Contigo -dice mirando a Jorge Javier Vázquez- soñé hace un año y pensé que tenía que abrazarte algún día». Sin embargo la culturista no está muy feliz con su vida personal.

A simple vista, Pepi parece una mujer fuerte y con alta autoestima, completamente feliz consigo misma. Su físico podría ser envidiado por cualquier amante al culto del cuerpo, y es que Pepi tiene una musculatura muy trabajada, fruto del esfuerzo diario que hace para mantenerse activa. Sin embargo toda su fortaleza física está muy lejos de la psíquica. Así lo ha contado en 'Sálvame', donde ha dejado salir a la luz su lado más vulnerable. Asegura que no tiene una vida para nada sencilla y que los comentarios que tiene que soportar sobre ella le hieren mucho.

«Cada vez todo va peor», afirma Pepi sin tapujos en 'Sálvame'. «Ahora estoy sola porque estoy a gusto así. Me he acostumbrado a ello». Pero no solo la soledad de su vida la perjudica, sino que también lo que tiene que escuchar y leer de su persona la hunden cada día más. «Intento no leer mucho. Me hace sufrir porque me dicen barbaridades: me llaman basta, grosera, aberración, que si no se sabe si soy hombre o mujer... Burradas, animaladas», dice con los ojos notablemente llorosos.

«Al día siguiente, cuando voy al gimnasio, me encuentro mal. La gente me pregunta, pero les digo que será por el tiempo, pero en realidad es por las cosas que me dicen. De repente —dirigiéndose a Jorge Javier— me dices una tontería y ya estoy mal varios días. Fíjate que intento protegerme con esto», dice Pepi señalando su imponente musculatura.

Para intentar protegerse de los ataques que recibe, ha cambiado su rutina para evitar ser vista en público. «Intento salir a correr a las 05.00 de la mañana para que no me vean. Me da vergüenza», dice una «Pepitator» agotada de la tristeza acumulada.

Además, Pepi aseguró en 'Sálvame' que en el terrero sentimental va por el mismo camino. Y es que por su tremenda inseguridad no está manteniendo relaciones personales con nadie desde hace mucho tiempo. «Hace cinco años que no beso a nadie porque no quiero que me hagan más daño». Y es que en 'Sálvame' Pepi reconoció haber vivido un auténtico calvario durante una de sus relaciones pasadas, y los fantasmas de aquellos días continúan hoy presentes en su mente.

«Aun no estoy curada de esa relación porque convivir con esa persona fue horrible. Me encerraba en casa, me quitaba las llaves del coche, me amenazaba con mi perrito... Me llamaba y me decía «¿dónde estás? Tengo a tu perro». Menos mal que tenía amigos policías. De hecho tuve que pasar una noche con ellos para que no me pasara nada», recuerda Pepi en el programa. Sin duda una historia tremenda que puede llegar al nivel de que Pepi ayude a Pantoja a superarse físicamente, mientras la sobrina de la tonadillera intenta darle dosis de seguridad personal a la deportista.