«Cada vez se utilizan más las compras para mostrar las preferencias políticas»

Carlos Gil de Gómez y Luis Rubio, en la conferencia. /  J. PAÑEDA
Carlos Gil de Gómez y Luis Rubio, en la conferencia. / J. PAÑEDA

Carlos Gil de Gómez ofreció ayer una conferencia donde explicó la importancia del consumo político

IRENE DÍAZGIJÓN.

Carlos Gil de Gómez Pérez-Aradros, diplomado en Gestión y Administración Pública por la Universidad de Zaragoza, y en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Autónoma de Madrid, además de colaborador de EL COMERCIO, ofreció ayer una conferencia en el Ateneo Jovellanos donde explicó el crecimiento del consumo político por parte de la ciudadanía.

Según Gil de Gómez, por consumo político se entiende «una forma de participación en la que cualquiera de nosotros como consumidores tomamos una decisión comprando o rechazando un producto o servicio de una marca». Actos que, aunque a simple vista puedan parecer insignificantes, pueden tener mucha repercusión en la economía de una empresa.

Señaló también cómo este tipo de actitudes aumentan con los años, poniendo como ejemplo la elección de los consumidores al realizar sus compras en tiendas de comercio justo, «no tanto pensando en términos de precio o calidad sino en respetar el medio ambiente, salud o porque determinado producto tenga origen en algún país donde se vulneren los derechos de los trabajadores». Además, el papel de las redes sociales cada vez cobra más fuerza por su capacidad para transmitir determinada información que pueda considerarse negativa acerca de una empresa con el fin de boicotearla. Este tipo de actos, según explica, son también formas de hacer política de una forma más activa frente a otros métodos más tradicionales.

«Aunque parezca que solo hagamos política cada cuatro años, con el consumo político la hacemos todos los días. Porque son actos absolutamente cotidianos y porque somos consumidores prácticamente a diario».