Una acto cargado de nostalgia

El Cross Villa de Gijón, o el 'Villa' como es más conocido por los corredores, levantó el telón de forma simbólica con su presentación. Pero no fue un acto al uso. Estuvo cargado de nostalgia y también gratitud. De la nostalgia de recordar la figura de Víctor Peláez, presidente del Atlético Gijonés en 1978 cuando se celebró la primera edición, y de la gratitud de la gente que ha hecho posible que esta prueba haya logrado mantener intacta la filosofía con la que fue creada por Peláez, que intentó llevar el deporte a todos los rincones de la ciudad. También a los voluntarios y a los miles de corredores que ha que han contribuido a forjar la extensa historia de esta carrera, a la que, sin duda, aún le quedan por escribir muchas y brillantes páginas para completar su gran trayectoria.

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