«Ganar las dos San Silvestre era algo muy difícil, no estoy decepcionado»

Moha Bakkali, ayer, con la playa de San Lorenzo detrás. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Moha Bakkali, ayer, con la playa de San Lorenzo detrás. / JOAQUÍN PAÑEDA

«Acabar primero en Gijón y Oviedo era un reto personal. No pudo ser, pero veremos en los próximos años» Moha Bakkali Vencedor de la San Silvestre 2018 de Gijón

CÉSAR SÁNCHEZ GIJÓN.

Moha Bakkali (Tanger, 1995) daba ayer un paseo por el Muro. El mismo escenario en el que dos días antes se coronó en la San Silvestre de Gijón y daba el primer paso para conseguir su reto de fin de año: vencer también en Oviedo, el mismo que finalmente no fraguó. El corredor del Universidad hace balance de lo que han sido estos frenéticos días, en los que se ha hablado como nunca de atletismo.

-¿Está decepcionado por no haber logrado el reto del doblete de Gijón y de Oviedo?

-Para nada. Estoy muy contento de todo lo que ha pasado. Ganar las dos San Silvestre era algo muy difícil y, a pesar de no haberlo conseguido, estoy muy contento de haber probado suerte.

«La imagen que vi en EL COMERCIO refleja de una forma perfecta cómo acabé la carrera. Estaba sin fuerzas»

-¿Esta experiencia le ayudará en su carrera deportiva?

-Me ayudará a aguantar la presión cuando tenga retos similares. Intentaré dominar más la presión y los nervios.

-¿Le pudo la presión en algún momento?

-Estamos poco acostumbrados a que se hable tanto de atletismo. Esta semana sí se ha hecho mucho. Los aficionados estaban pendiente de mi reto y eso al final me llegó. Sentí la presión y los nervios quizás me jugaron una mala pasada en algunos momentos. Lo intentaba transformar en fuerza, pero al final no pudo ser.

-¿Acabar primero en Gijón y Oviedo era un reto personal?

-Nació el pasado año, cuando la prueba de Gijón cayó en domingo. Desde entonces le estuve dando vueltas a la idea de participar en las dos. Tenía la espinita dentro. Era un reto personal, saber si sería capaz conseguirlo. No pudo ser, pero veremos en los próximos años.

-¿Fue una jornada frenética?

-Sí. En Gijón se corrió a un gran ritmo. A ello se sumó, luego, el traslado a Oviedo y el hecho de bajarme del coche pocos minutos antes de tomar la salida. Viví el traslado con tensión y noté cómo el cuerpo se venía abajo. Traté de activarme en la salida, pero las sensaciones no fueron las mismas. Luego, la prueba comenzó muy rápida. No pude entrar en carrera al principio y esa fue clave.

-Además se encontró con rivales muy fuertes...

-Ellos utilizaron la táctica lógica, que era endurecer la prueba desde el principio. Diego Menéndez tiene un gran talento y Alberto Suárez, además de buena persona, es un gran deportista. Aprovecho para felicitarles por la excelente carrera que hicieron.

-¿El trazado también fue juez?

-Oviedo cuenta con un recorrido muy duro que no te deja mantener un ritmo constante. Creo que, si el orden de las pruebas hubiese sido al revés, hubiera tenido más posibilidades de conseguir el doblete. Igual que si las dos pruebas fuesen en la misma localidad y no hubiese traslado.

-¿Cierra la puerta a intentar conseguir este reto en el futuro?

-Para nada. Me lo he pasado muy bien y otro año quizás lo vuelva a intentar. Además, este reto queda abierto para que otros atletas asturianos lo intenten y prueben la dificultad que tiene este desafío.

-Tras la prueba se le vio vacío de fuerzas, exhausto.

-La imagen que vi en EL COMERCIO refleja de una forma perfecta cómo acabé la carrera. Estaba sin fuerzas, después de darlo todo en la carrera, pero por la cabeza también se me pasaba volver a intentarlo.

-¿Sintió el apoyo de la gente?

-En el último tramo en Gijón, la gentes estuvo espectacular, dándome ánimos para afrontar la prueba de Oviedo. Desde que me bajé del coche en la capital asturiana, también pude sentir el ánimo de muchos aficionados.

 

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