Atletismo

«Ser internacional a mi edad es un sueño»

Nico junto a un cartel con la distancia de Avilés a La Coruña, 257 kilómetros como los que hizo en el Europeo de 24 horas. / PATRICIA BREGÓN
Nico junto a un cartel con la distancia de Avilés a La Coruña, 257 kilómetros como los que hizo en el Europeo de 24 horas. / PATRICIA BREGÓN

Nicolas de las Heras Monforte es corredor de ultrafondo y montaña. Se inició en la Travesera a los 33 años y con 53 corrió en el Europeo de 24 horas la distancia que hay entre Avilés y La Coruña, 257 kilómetros

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

Nicolás de las Heras Monforte (Avilés, 26-12-1964) no es un deportista cualquiera. De vocación tardía, se ha destapado como un gran especialista en las carreras de montaña, y últimamente en las de ultrafondo. Hace justo un mes reflejamos en nuestras páginas su hazaña: cuarto clasificado absoluto, a sus 53 años cumplidos, en el campeonato de Europa de 24 horas con 257 kilómetros recorrido. La misma distancia que hay desde Avilés a La Coruña, donde Nico podría plantarse de un día para otro sin necesidad de vehículo, solo con sus piernas y un cuerpo y mente privilegiadas para no parar de correr ni de día ni de noche como hizo el 28 de mayo en Timisoara.

-Lo suyo tiene tela. Debutar con la selección española a los 53 y en un campeonato de Europa.

-Es algo con lo que solo sueñas cuando eres un crío y juegas con sus amigos o cuando empiezas a practicar algún deporte, pero no cuando pasas de los 50, la verdad. No es algo que lo que podía contar.

-¿Las sensaciones llegan a desbordar la emoción personal?

-Todo fue muy emocionante, la presentación de los equipos, vestir el uniforme de la selección española. Esa era mi medalla, un auténtico regalo el poder disfrutar con 53 años de una experiencia única representando a mi país.

-Le bastó una carrera de 24 horas para ganarse el puesto en la roja.

-Es cierto. Hace ahora justo un año un maratoniano que es amigo, Manu Rivas, me dijo que iba a prepararse para una carrera de 100 kilómetros sobre asfalto en Vecindario, Canarias, y me animé a participar yo también. Me costó mucho a nivel de piernas, pero quedé campeón de España de mi categoría. Me interesé por el ultrafondo, las distancias que recorría la gente y me ilusioné pensando que yo podía hacer un buen papel, así que decidí probarme a finales de 2017 en las 24 horas en Barcelona, en un estadio de atletismo.

-Se le dio mejor de lo previsto.

-Hice 217 kilómetros y me clasifiqué quinto absoluto entre más de doscientos participantes. Fue un papel muy bueno y la marca que hice era entonces la cuarta mejor de los dos últimos años en España. Es un handicap dar vueltas a la pista -hizo 495- pero tienes la ventaja de que la pista es mucho más blanda que el asfalto y el tartán era nuevo.

-Y llega el momento del regalo.

-A los seis meses había un Europeo con el que no contaba, en Timisoara. Fui convocado por la selección y aunque en Barcelona había terminado muy mal de piernas y me horrorizaba volver a correr 24 horas, no podía renunciar a representar a mi país en un Europeo.

-¿Cómo afrontó la preparación de un reto semejante?

-Tuve cinco meses para prepararme. Desde 2013 dirige mis entrenamientos José Pallarés. Mejoré poco a poco, de forma progresiva, y sobre todo gané en calidad de vida porque cuando entrenaba por mi cuenta lo hacía a lo burro, estaba asilvestrado. No entendía cuando empecé con él eso de rodar a cinco minutos el kilómetro durante una hora y media, para mi eso no era entrenar. Pero antes cuando llegaba a casa estaba fundido y desde que estoy con él acabo menos cansado cuando terminas. Es más lenta, pero la progresión es mayor.

-Vamos a Rumanía. ¿Qué tal llega al Europeo?

-En buena forma, sin ningún problema de dolencias y pensaba hacer unos 235-240 kilómetros. Una de mis cualidades es que suelo calcular bien mis posibilidades, tengo una gran regularidad, nunca me he retirado en ninguna de las pruebas que hice hasta la fecha y casi siempre he cumplido las previsiones.

-Había dicho en las vísperas que el calor podría hundir sus planes.

-mi ideal es correr con 12 grados y me sorprendió la respuesta porque fui bien casi hasta el final. La carrera empezaba a las 10 de la mañana y salí a rodar probando el tiempo que me iría bien por kilómetro. Veo que me va perfecto entre 5.10 y 5.15, y que soporto bien el calor porque no hay la humedad de aquí. Me refresco con agua con frecuencia, cada hora mi entrenador me da un líquido hidratante con un gel y una barrita energética, y cada media hora un par de vasos de agua.

-¿En qué momento se da cuenta de que puede estar con los mejores?

-A las cuatro horas nos dicen que España va primera por equipos y uno de mis compañeros es segundo individual. Eso te anima mucho, y también que a las ocho horas me encuentro bien, como al principio. Según se acerca la noche me meto entre los diez primeros, algo que no entraba en mis cálculos, y a las trece me pongo segundo, a unos quince kilómetros del primero, un lituano que empezaba a ir mal.

-¿Llega a pensar en el podio?

-Estás en esa pomada, aunque aún queda mucho trecho. Detrás mío venían el polaco, que me pasó en el kilómetro 22 y acabó ganando con 265 kilómetros, y un francés, que terminó segundo. Tenía al lituano muy cerca, pero en la última parte de la carrera se fue recuperando y ya no pude alcanzarlo, por lo que terminé cuarto. En la última hora me vine abajo y hacía el kilómetro a casi ocho minutos, prácticamente iba andando.

-Pese a ello batió el récord español que se mide cada dos años.

-Lo anunciaron por los altavoces y fue emocionante porque la gente y todas las delegaciones se levantaron para aplaudirme cuando lo dijeron. Un récord que hace dos semanas batió un compañero con 270 kilómetros.

-Se ha hecho hasta famoso.

-Tuvo mucho eco entre los medios de comunicación incluso nacionales, y en el mundillo del ultrafondo. La gente también me demuestra su cariño, en la farmacia en Grado todos me decían algo y resulta agradable.

-¿Y a partir de ahora?

-Tengo el reto del Mundial de 24 horas en Austria el año que viene, en mayo, en el que espero hay categorías de edades y a día de hoy me colocan como favorito en la mía.

-¿La montaña?

-Me enganché a las carreras cuando era un 'pisapraos' y es como una terapia que no pienso abandonar. Me las he tomado también como una forma de hacer turismo activo -y tanto, vaya- porque hay carreras muy bonitas. He estado en Tenerife, en Gran Canaria he cruzado la isla de lado a lado, en el Hierro también, en La Palma, Madeira o el Mont Blanc, al que fui un par de veces. Y claro, he corrido por casi todas las montañas de Asturias, que son espectaculares.

-También ha ganado.

-Dos veces campeón de Asturias y una subcampeón de España de ultradistancia, siempre en mi categoría de veteranos B.

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