Sin límites a los cincuenta

Julio César Álvarez, ayer, en el Muro. / C. SANTOS
Julio César Álvarez, ayer, en el Muro. / C. SANTOS

Julio César Álvarez, nacido en 1969 como García Bragado, sigue cosechando éxitos | Muy cerca ambos de cumplir el medio siglo, mantienen la máxima ilusión por seguir practicando deporte

CÉSAR SÁNCHEZGIJÓN.

Julio César Álvarez podría decirse que es una especie de Chuso García Bragado en versión asturiana. A sus casi cincuenta años se permite ser uno de los mejores especialistas del fondo regional, participa en Campeonatos de España y hasta deja perplejos a todos los aficionados al dominar con claridad, como el pasado domingo, carreras como la Santa Olaya-Grupo. Son dos entregados al atletismo cuyos éxitos siguen llegando pese a la edad. Como en el caso del marchador internacional, que hace unos días consiguió sellar su pasaporte para los Juegos de Tokio 2020, a los que llegará con 50 años.

«Bragado es punto y aparte. Es admirable. Ha conseguido la clasificación para los próximo Juegos y sigue entre los mejores del mundo», comenta Álvarez con admiración. El corredor perlorano considera que la clave no es otra que «la constancia y que te guste mucho el deporte». De hecho, afirma que para él la actividad física ha sido «una vocación». «Antes no era como ahora que los niños se especializan pronto en una disciplina. A mí me gustaba todo», admite. De hecho, de niño le hizo guiños al fútbol en el Victoria de Perlora. También pasó por el gimnasio de Los Gorilas de Candás para practicar piragüismo. Y, ya cuando cursaba en León sus estudios de Educación Física, comenzó con el triatlón, especialidad en la que alcanzó, incluso, la internacionalidad en la década de los noventa, cuando se clasificó noveno en un mundial de media distancia.

Las obligaciones profesionales y familiares le impidieron seguir con el triatlón. Se centró entonces en la natación, aunque, finalmente, el atletismo fue su elección definitiva. Sin embargo, no ha dejado del todo la natación, puesto que, para seguir tantos años practicando atletismo a un buen nivel, la combina con la carrera para «no castigar tanto el cuerpo». «Lo que no hice con treinta no quiero hacerlo ahora. A estas edades hay que dosificar las fuerzas para alargar la vida deportiva», señaló.

Esa pasión por el deporte también la ha traspasado al plano profesional como profesor de Educación Física en el Colegio Laviada, donde «trato de transmitirles mi pasión por el deporte». «La actividad física es imprescindible para formar a lo jóvenes, a los que hay que hacerles conocer todos los valores del deporte, que les servirán en el futuro para afrontar su vida personal».

El corredor sigue preparándose con la ilusión del primer día. Opina que «la última victoria es la que más ilusión te hace, pues el final de la carrera deportiva se acerca. La valoras de forma diferente y te hace sentirte bien porque todavía puedes estar entre los mejores». «Ganar no es lo principal. Si lo haces, claro, que es mejor, pero el deporte es superarte a ti mismo», añade. «Seguiré año a año. Si me apuras, día a día. Continuaré mientras el tiempo aguante», hace hincapié.