Simón Iglesias, juez internacional de atletismo
Simón Iglesias, juez de atletismo: «Ha sido un experiencia muy importante en la vida»Recibirá este sábado la Placa Juan Sastre, el máximo galardón de los colegiados españoles, en reconocimiento a su labor de más de cuatro décadas en el atletismo
Simón Iglesias (León, 1950) recibirá este sábado la Placa Juan Sastre de la Federación Española de Atletismo, como reconocimiento a su trayectoria con más ... de cuatro décadas como juez. Se convertirá en el único asturiano, ya que el se considera asturiano de adopción, que ha recibido este galardón. Y es que su transitar en eso de velar por que las competiciones se desarrollen de forma reglamentaria, le ha llevado a estar en competiciones como los mundiales de Sevilla de 1991 y 1999; Juegos de Barcelona 1992; campeonato del Mundo indoor y Europeos en Barcelona 1995 y 2010, entre otras competiciones. Sin ir más lejos, su próximo gran compromiso será ser el jefe de cronometradores en la Maratón de Valencia, considerada como una de las mejores pruebas del mundo por sus registros. Asimismo, ha presidido el Comité Nacional de Jueces entre de 2009 a 2016.
–¿Qué significa para usted este galardón?
–Es la máxima distinción que concede la Federación Española a los jueces en este país, por lo que es una inmensa satisfacción recibir este premio. Y más aún, como en este caso, cuando son tus propios compañeros los que te lo conceden como reconocimiento a tu labor durante tantos años.
–¿Cómo llegó a ser juez de atletismo?
–Aunque había practicado el fútbol, me gustaba el atletismo y me anime a hacer mi primer curso de juez allá por 1984. Quería vivirlo más de cerca, ya que como practicante no era demasiado bueno. Pensé entonces que la mejor manera de estar en las pistas era como juez. Para mi ser juez ha sido una experiencia muy importa en la vida.
–¿Cuál es la competición de la que guarda mejor recuerdo?
–No se puede decir después de tantos años cual ha sido el mejor momento. Ha habido muchos. Guardo un gran recuerdo de los mundiales de Sevilla 1991 y 1999 y, por supuesto, de los Juegos de Barcelona, pero en general todas las grandes competiciones han sido una gran experiencia y han dejado en mí un poso.
–¿Ha cambiado mucho la labor de los jueces desde que usted comenzó?
–Muchísimo. Sobre todo por el material que se utiliza ahora y los sistemas que tenemos a nuestra disposición. Cuando empecé nuestros cronómetros eran de aguja y ahora los sistemas son de última generación. En los saltos medíamos con una cita y a ahora la medición es digital. Las pistas ahora, en las grandes competiciones, están rodeadas de cámaras y tenemos un vídeo arbitrajes que es mejor que el VAR. Las decisiones son mucho más objetivas que cuando comenzamos. Lo de ahora no tiene nada que ver con lo que había cuando comencé.
–¿La labor de ser juez de atletismo, además de velar por la pureza de la competición, tiene también una faceta de ser un apoyo a los deportistas?
–Son dos facetas diferentes. Una cosa es cuando estás con los más jóvenes y ahí el juez de atletismo debe hacer un poco de pedagogía y otra en las grandes competiciones, en las que el juez debe ser estricto y juzgar de forma aséptica la actuación de los atletas.
–¿Cómo están de vocaciones para ser juez?
–Es un asunto cíclico, como todo en la vida. En todos estos años hubo momentos en los que había mucha gente interesada en ser juez y en otros menos. Mi experiencias tras haber sido presidente del comité de jueces asturiano y nacional, es que fluctúa mucho y depende mucho las actividad que haya. Desde los años 90 hasta 2010, en España hubo una gran cantidad de competiciones internacionales y eso anima a la gente, ya que la aspiración de un juez es poder acudir a competiciones de estas características. Luego hubo un bache. En Asturias pasó lo mismo. La gente no se animaba y ahora parece que están repuntado las licencias de juez.
–¿Cuál es la principal virtud que hay que tener para ser un buen juez?
–Debes tener empatía con los atletas, pero también la suficiente seriedad para no dejarse embaucar y que se modifique el resultado de la competición.
–¿Cuál es el nivel de los jueces españoles?
–Es muy alto. No es que lo diga yo, pero todas las personas que ha venido a competiciones internacionales consideran que es de mejor del mundo del atletismo. Tanto en competiciones en pista como en ruta. Tenemos grandes especialistas en todas ellas.
–¿Como especialista, también, en pruebas en ruta, ¿cómo ve este nuevo auge de las pruebas populares?
–Comencé a ver y homologar circuitos para la Federación en los años 1990 para pruebas de media maratón y maratón. Desde entonces ha habido una gran explosión con todo tipo de pruebas en ruta. Es una gozada que tanta gente ahora corra por la calle. Me encanta.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión