«He sufrido mucho físicamente, pero ha sido una experiencia única e inolvidable»

«He sufrido mucho físicamente, pero ha sido una experiencia única e inolvidable»
Pedro Cuenca señala el trayecto recorrido. / C. P.

El avilesino Pedro Cuenca hace historia al completar en ocho días el Camino Natural de la Cordillera Cantábrica, que recorre Asturias de este a oeste

SANTY MENOR AVILÉS.

Extenuado, pero con una sonrisa. Así llegó ayer a casa el corredor avilesino Pedro Rodríguez Cuenca, que a sus 54 años ha sido capaz de completar casi en su totalidad los 600 kilómetros de la ruta GR 109, o lo que es lo mismo, Camino Natural de la Cordillera Cantábrica, que recorre el Principado de este a oeste, desde Panes hasta Santa Eulalia de Oscos.

«Hay días en los que piensas de todo, pero ahora, más fresco, puedo decir que ha merecido la pena. He explorado rutas que no conocía y he visto paisajes maravillosos. Seguro que cuando me recupere empiezo a pensar en otros retos». Así analizaba ayer el corredor avilesino su hito histórico, para el que ha estado rodeado de un equipo de entre una y tres personas cada día que «me han ayudado a conseguirlo. Durante 20 kilómetros estuve acompañado de un corredor de Cangas del Narcea, siempre tenía una furgoneta cerca para el avituallamiento, una chica también estuvo conmigo en alguna etapa en bicicleta... ha sido una gran experiencia».

Lo peor, como siempre, los problemas físicos. «En la segunda etapa se me hinchó la tibia y las rodillas se me cargaron. He estado un poco tocado y la verdad es que me llegué a desanimar. Esa última parte de la segunda etapa me la dejo pendiente, como un reto, un compromiso conmigo mismo que algún día haré», asegura. Aun así, al día siguiente cumplió con el plan establecido. «En esos tres días intermedios me pude escapar a que me echaran un vistazo los fisios y pude continuar para acabar el reto», explica.

Cuenca se queda con que «los paisajes han sido una pasada. El 90% de la ruta no la conocía y ha sido muy bonito explorar la parte interior de Asturias. Es cierto que al estar en pleno mes de agosto el calor hizo mella, pero a pesar del clima y del dolor de las rodillas disfruté durante muchos momentos». La clave, el avituallamiento. «Beber mucho, mucha fruta, comidas sólidas y seguir en marcha, tirar de mentalidad, de dorsal, como decimos nosotros».

El avilesino comenzaba las etapas a primera hora de la mañana y hacía las mínimas paradas posibles hasta acabar. Después, descansaba en diferentes hoteles y hostales cercanas a la ruta. «He intentado hacer las etapas del tirón. A veces acababa antes y a veces después, y aunque me ralentizaron los dolores salvo esa última parte de la segunda etapa y algunas zonas que tenían demasiada maleza, realicé todo el trayecto según lo previsto».

Así fue como Pedro Cuenca completó en ocho días una ruta fijada para hacer en 27, algo que le obligará a parar durante algunas semanas para recuperarse. «Tengo que ir a mirarme lo de la tibia, pero en cuanto esté bien seguro que empiezo a barruntar nuevos objetivos. Esta es mi pasión». Lo que está claro es que el avilesino, cuyo palmarés es envidiable en el mundo de las carreras de montaña, ha escrito su nombre una vez más en la historia de este deporte. Ahora, a disfrutar de lo conseguido.

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