Un tajo de carreras

Uno de los atletas baja por una escalera. /  ÁLVARO FUENTE
Uno de los atletas baja por una escalera. / ÁLVARO FUENTE

El Xtreme Trail Sotón pondrá a prueba a 50 atletas a una profundidad de 550 metrosLas galerías del pozo de Hunosa serán el escenario de un trail extremo único en el mundo, que consta de una contrarreloj de cinco kilómetros

EDUARDO ALONSO SAN MARTÍN DEL REY AURELIO.

Para aquel poco habituado a penetrar en las profundidades de la tierra, vivir la experiencia de meterse en una de las claustrofóbicas jaulas en las que los mineros bajaban a la mina, rodeados de oscuridad, humedad y polvo, le puede provocar cierta impresión. Pero la sensación puede adquirir tintes de desesperación cuando uno piensa en participar en una carrera, un trail extremo, de cinco mil metros de recorrido y a una profundidad de entre 300 y 550 metros.

La mina parece un lugar vacío, pero está lleno de historias que inflaman los sentidos y la imaginación. Los túneles y galerías del interior del Pozo Sotón de Hunosa, una de las emblemáticas explotaciones de carbón de hulla, en los que hace frío, pero también calor, en los que se puede mascar la humedad y sentir el barro y el viento, dejarán de un lado el antiguo aroma del arranque del carbón para convertirse, el domingo, en el escenario de la edición 'cero' del Xtreme Trail Sotón, el primero que se realizará en el mundo a más de medio kilómetro bajo tierra.

«Es un recorrido con muchas dificultades. El terreno no es bueno. No solo por los túneles, sino, especialmente, en el momento de cruzar las galerías, con maderas en las que puedes resbalar o darte en la cabeza, casi sin espacio para moverte...». Así lo ve un atleta como Abel Antón, experto en subir y bajar cuestas, luchar contra el barro y el sufrimiento de las distancias, correr contra el viento. Una impresión que tiene que ver con la propia realidad -el soriano, que no participará por un compromiso anterior, sondeó el trazado un día antes de presidir el jurado del Premio Princesa de los Deportes que coronó a Reinhold Messner y Krzysztof Wielicki-, con el esfuerzo, con el puro y simple sentido de la realidad.

La conquista de esta prueba, bautizada con el nombre de 'La Correminas', es, como en otros lugares extremos, un empeño que se premia con la satisfacción personal y se castiga con la desesperación. También hay belleza allí, una belleza sin bondad ni dulzura, que probablemente quede sin apreciar por el medio centenar de deportistas, entre campeones de esta modalidad deportiva, atletas con experiencia contrastada en pruebas bajo condiciones extremas y aficionados bajo invitación, que participarán en una cita que marcará un hito.

Las cuencas mineras tienen a sus espaldas un pasado de duro trabajo, luchas y prosperidad. Y, por delante, un futuro incierto. Por eso hay quien quiere, como Hunosa, con la colaboración del Club Valle de Turón Trail Running y el asesoramiento del Club Trail Reynoastur de Nembra, dar a conocer su patrimonio de cultura industrial a través del deporte. Y lo hará con total seguridad: un equipo integrado por 80 personas con servicios médicos, de enfermería, especialistas de la Brigada Central de Salvamento Minero y mineros de la hullera pública.

El gran favorito

Cuando se piensa en atletas admirados no hay necesidad de evocar a grandísimas estrellas foráneas porque hay nombres de nuestro deporte que son imposibles de olvidar. En esta disciplina, uno reconoce, con un primer vistazo a la lista de inscritos, al deportista a seguir: Luis Alberto Hernando, hexacampeón del mundo de trail, varias veces campeón de Europa, World Series y Transvulcánicas, y con un numerosísimo número de medallas de nacionales en su zurrón.

No será la única figura de la competición -Carlos Sánchez, Iván González, Manuel del Valle, Marcos Santiago y Marta Escudero exigirán su protagonismo-, pero el burgalés sí será el referente de una prueba que contará con un recorrido de cinco kilómetros endurecidos por las condiciones del trazado en ascenso.

De la décima planta a la octava

La carrera se disputará en la modalidad de contrarreloj individual. La salida se sitúa en la décima planta del pozo, a más de 550 metros de profundidad, para subir hasta la octava, a algo más de 300 metros desde el nivel de la calle. Hasta allí se llega por galerías, por los casi trescientos escalones del plano del primario y a través de la angosta chimenea de la jota. Al desnivel, el agua y el barro habrá que sumar la oscuridad, la humedad y la temperatura de la mina.

Estas duras condiciones equipararán al Xtreme Trail Sotón con los trails nocturnos de montaña y pruebas que se corren en bosques, selvas o áreas desérticas. Los participantes, equipados con ropa y calzado especializado, casco, barbuquejo, guantes y lámpara de seguridad de mina -cuya utilización es obligatoria-, irán llegando de forma escalonada entre las 9 y las 11 de la mañana del domingo. Se cambiarán en los vestuarios del edificio de oficinas y se subirán a la jaula para descender hasta la décima planta, donde esperarán su turno de salida.

«Hay que estar preparado y haberse entrenado para este tipo de pruebas. Si te metes, hay que ir tranquilo porque te puedes hacer daño», advierte el veterano Abel Antón. «¿Miedo? No porque yo hice el recorrido con gente especialista a mi lado. Pero, cuando te encuentres solo y te preguntes 'a ver por dónde voy ahora...'», añade el campeón.

Los corredores también recibirán un charla de seguridad minera sobre el uso del autorrescatador, equipos que tendrán a lo largo de todo el recorrido los cerca de ochenta voluntarios que colaboran en el dispositivo de seguridad de una prueba que pertenece a otro género de cosas. Aquellas que el género humano sólo realiza por tres motivos: por obligación, curiosidad o reto personal.

Más

 

Fotos

Vídeos