Estados Unidos capitula ante Francia

El francés Rudy Gobert machaca con rabia la canasta de los Estados Unidos. /  REUTERS
El francés Rudy Gobert machaca con rabia la canasta de los Estados Unidos. / REUTERS

El equipo galo da la sorpresa y elimina a USA gracias a un espectacular partido de sus NBA y la sangre fría de De Colo

SERGIO EGUÍAMADRID.

Lo bueno, lo mejor y lo óptimo. Luego lo aprendimos en inglés. 'Good, better, the best'. A la Selección Estadounidense, que controla el idioma, le dieron ayer una nueva versión. Porque, quizás, a lo bien que jugó Fournier se le supera con Mitchell, que aún lo hizo mejor. Ambas son insuficientes ante lo óptimo: un Rudy Gobert que presentó candidatura al MVP del torneo con 21 puntos y 16 rebotes (7 ofensivos) y 36 de valoración.

Francia les enseñó la 'grandeur'. Esa que se cimienta en sus cuatro jugadores NBA -Fournier, Batum, Ntilikina y Gobert (50 de los 89 puntos salieron de sus manos)- y la sangre fría de un Nando de Colo (18) que dio la puntilla a los 'yankies' desde el tiro libre. En ese 'clutch time' al que tan aficionados son los americanos, al que se entró con 76 iguales.

Entonces, Francia emergió, sublime, y EE UU se hundió arrastrada por un Kemba Walker al que le fue grande el papel de superestrella. Mal partido del base de los Celtics, que se empeñó en ganar solo un partido que estaba para lucharlo en grupo. El karma se cobró los cuatro tiros libres marrados por Turquía en la primera ronda. Aquellos que permitió a los de Popovich vencer, por la mínima, y en la prórroga. Walker falló en cuatro de las cinco veces que lo mandaron a los 4,60 en esos momentos a cara y cruz. Suicidio. Un triplazo con paso atrás de Ntilikina y la fiabilidad de De Colo hicieron el resto.

Sirvieron de aperitivo una ronda de triples de Padrón. A la par, la resistencia gala fue minando las bases de la zona 'yankie'. Vamos, que Gobert le dejó claro a Turner, desde las sombras, que se iba a jugar según sus reglas. Los focos los reclamaba la muñeca de Evan Fournier, base de los Orlando Magic, y el joven Donovan Mitchell, penetrador incansable y compañero de Gobert en los Utah.

La apuesta parecía un duelo de jugones. A Collet no le beneficiaba, pero encendió los celos de un Kemba Walker que quiso sentirse protagonista. El técnico del Estrasburgo lo vio y castigó su ansia con el pegajoso marcaje de Albicy. Así logró una primera brecha en la que bregar con la superioridad de Gobert en el 'pick and roll' y los triples de Fournier.

Intercambio de golpes

Con el 29-36 para los europeos, Popovich cerró el grifo de los triples y ordenó penetrar. Mitchell y Smart lideraron el cuerpo de zapadores. No mejoró la batalla. Alcanzaban tan fácil el aro galo que, en la reanudación, Francia se puso en zona y dio descanso a Gobert. Era la oportunidad que buscaba el veterano 'coach'. Dos triples seguidos y un dos más uno desmontaron la fortaleza. Comenzó el intercambio de golpes y Mitchell voló hasta los 29 al final del cuarto. 14 tantos para enjuagar una desventaja que llegó a ser de 10 (43-53) y a la que dieron la vuelta, casi definitiva, con el 74-67 a falta de siete minutos y medio.

Inexplicablemente, la dejaron escapar. La verdad es que Gobert volvió a tiranizar ambas zonas (44 rebotes de Francia por 28 del 'Team USA'), Mitchell se diluyó en la nefasta dirección de Walker y Ntilikina dio un paso al frente que desarboló al vigente campeón.

Popovich no encontraba la receta. Solo le faltó lanzarlas al aire o romperlas y pisotearles. Kerr, mientras, le arqueaba las cejas en un claro gesto de 'nos vamos pa' casa'. Como el técnico de los Spurs es un señor, no perdió los papeles, esperó a que se consumara la derrota -la quinta en un mundial en lo que va de siglo- y felicitó a su oponente. En rueda de prensa dio otra lección: «Es una falta de respeto que preguntéis por los que no han venido».