El Madrid golpea primero

Rudy Fernández (i) y el base checo del FC Barcelona Tomas Satoransky. /
Rudy Fernández (i) y el base checo del FC Barcelona Tomas Satoransky.

Los de Laso fueron mucho más equipo que un Barça sostenido por los triples de Hezonja

IGNACIO TYLKOMadrid

El reciente campeón de Europa, decidido a cerrar la mejor temporada de siempre con un histórico póquer, golpeó al Barcelona en el primer partido de la serie final, disputado este viernes en Madrid (78-72). Más serenos, seguros de sí mismos y compactos, los de Pablo Laso fueron siempre por delante, salvó prácticamente la canasta inicial del estadounidense DeShaun Thomas, y sólo se vieron inquietados con los triples del joven croata Mario Hezonja en el último cuarto. Pero cuando los culés se pusieron a sólo dos puntos, apareció la experiencia del Chacho Rodríguez para sujetar la primera victoria del Madrid.

78 Real Madrid

(27+20+12+19): Rivers, Rudy (17), Reyes (12), Ayón (10) y Llull (9) -equipo inicial- Carroll (8), Rodríguez (12), Nocioni (5), Maciulis (3), Mejri (2) y Slaughter.

72 Barcelona

(20+20+13+19): Satoransky (7), Thomas (4) Oleson (2), Lampe (9) y Tomic (2) -equipo inicial-, Hezonja (18), Marcelinho (9), Doellman (7), Navarro (7), Abrines, Pleiss (6) y Nachbar (1).

árbitros
Antonio Conde, Benjamín Jiménez y Carlos Cortés. Sin eliminados.
incidencias
Primer partido del 'playoff' final de la Liga, al mejor de cinco, disputado en el Palacio de Deportes de Madrid (Barclaycard center) ante 12.127 espectadores.

Hezonja, máximo anotador con 18 puntos, fue el único visitante que superó los dos dígitos en anotación. Sólo él, y quizá el gigante polaco Lampe, estuvieron a la altura exigible en una final. En los merengues, sin embargo, Rudy, de más a menos, anotó 17, Rodríguez y Felipe Reyes 12 y el mexicano Gustavo Ayón (10). El Madrid fue mucho más equipo y supo administrar de maravilla sus ventajas. El grupo de Xavi Pascual acusó la merma del pívot Ante Tomic por personales y las dolencias de la Bomba Navarro en una planta del pie.

En un duelo a priori tan equilibrado, donde esos detalles que tienen mucho que ver con la concentración suelen marcar la diferencia, resulta que el Barça perdió nada menos que seis balones en el primer cuarto, por ninguno del Real Madrid. Un contraste enorme que explicaba por sí mismo cómo fue la puesta en escena de unos y otros. Una salida que marcaría el desarrollo del juego. Aunque las estadísticas eran semejantes en el resto de apartados, incluidos los cuatro triples anotados por cada bando, ahí se explica por qué los de Pablo Laso llegaron a conseguir una máxima diferencia de diez puntos en ese período, aunque un triple de Hezonja la redujo a siete antes de su término (27-20).

Tomic, de la bella Dubrovnik como su amigo Hezonja, cometió dos faltas en apenas cuatro minutos que le relegaron al banquillo mucho más tiempo del que desearía su técnico. Una ventaja considerable para el Madrid, ya que el pívot croata promediaba ante los blancos, antes de la final, 16 puntos y 23,6 de valoración. Rudy Fernández brillaba entonces con su juego, su participación y sus nueve puntos.

Los de Pascual lograron controlar mejor los nervios en el segundo cuarto, donde no sufrieron pérdida alguna de balón. En cambio, fueron los blancos los que lo regalaron seis veces. Empero, se mantuvo la diferencia porque los locales se imponían en casi todas las facetas del juego. Capturaron hasta el descanso cuatro rebotes más y ganaron en los porcentajes de tiros de dos puntos (65% frente a 50%) y de triples (45% por 42%).

Cerrar el grifo

La animosa grada del Palacio de los Deportes de la Comunidad madrileña calló por un momento cuando Marcelinho Huertas se sacó un triple magistral de la manga antes de que Laso pidiera tiempo muerto y exigiera mayor control por parte de Sergi Llull. Luego, bronca para cerrar el primer tiempo porque el respetable entendió que el polaco Lampe dejó una bandeja fuera de tiempo. El 20-20 reflejó la igualdad en este lapso de transición. Rudy, encantado cuando el poste bajo percutía y la sacaba luego hacia el alero, ya se iba hasta los 12 puntos, mientras que el máximo encestador catalán era entonces Huertas, sólo con 7.

Los dos colosos cerraron el gripo tras el reparador descanso y permitieron muchas menos canastas fáciles. El exiguo 13-12 a favor de los de Pascual en el tercer cuarto, lo dice todo. Más atascados en ataque y con menos facilidad para correr, los de Laso no consiguieron despegarse. Pero tampoco permitieron a sus rivales acercarse a más de cinco puntos. El empuje y la raza de Felipe Reyes, ya se dejaba notar. Dos tiros libres anotados por un renqueante Navarro, que le sacó de la nada una personal a Slaughter, llevaron el 59-53 al luminoso de cara a la batalla final. La peor noticia para el todavía campeón, ver a Tomic con tres personales, a 15 minutos para el final.

El aspirante salió revolucionado e incrementó la ventaja a once puntos, la máxima del partido, tras un gran triple del lituano Maciulis y una penetración del Chacho. El 66-55 a falta de poco más de seis minutos suponía un momento crítico para el Barça. Sólo los espectaculares lanzamientos de Hezonja, que se crece ante el Madrid, mantenían viva la cita. Tanto que el Barça llegó a ponerse a dos (72-70) a poco más de un minuto. Pero el Chacho se echó al equipo encima y dejó las cosas en su sitio.