El salto de calidad de José Ramón Llana

José Ramón Llana en el área técnica. /  MARIETA
José Ramón Llana en el área técnica. / MARIETA

El entrenador avilesino dirige al equipo junior de un referente del baloncesto femenino, Avenida de Salamanca, que acaba quinto

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

José Ramón Llana Sánchez (Avilés, 10-3-1966) es un tipo de esos que se hacen notar, de los que ves venir. Y no solo por su imponente figura. De jugador lo conocimos ganándose el sitio entre fornidos y más altos pívots bajo los tableros. En su faceta como entrenador lo hemos vuelto a ver, seis años después de dejar Avilés por motivos de trabajo, a pie de banquillo en el Campeonato de España junior. Para sorpresa de algunos, ha vuelto a su ciudad al frente del Perfumerías Avenida de Salamanca, uno de los referentes del baloncesto femenino.

¿Y cómo diablos ha llegado Llana al filial de uno de los grandes sin ser profesional? «Por motivos profesionales nos trasladamos el año pasado de León a Valladolid y nos pusimos a buscar equipo para mi hija mayor, Andrea. En la selección de Castilla León había hecho amistad con varias jugadoras del Avenida y se planteó la posibilidad de que jugara allí. Pese a la distancia entre ciudades, José Ramón y su esposa Ana Isabel Iglesias, que también fue jugadora y entrenadora, dieron el visto bueno: «Son unos cincuenta minutos de coche».

Lo que no podía pensar Llana es que los responsables del Avenida le iban a plantear entrar en el cuerpo técnico del club. «Me preguntaron mi disponibilidad para coger el equipo junior. La pasada temporada no habían pasado de la fase de grupos del Campeonato de España y querían cambiar de entrenador. Al avilesino, que no se arruga ante nada, aceptar ese reto tampoco le produjo vértigo: «La palabra es responsabilidad. Estoy en un club referente, con una trayectoria y una gran afición. Que te ofrezcan el banquillo del primer equipo de la cantera es un orgullo. Y está claro, un reto».

El balance parece positivo, con el equipo salmantino, quinto, en el grupo de los mejores del nacional, de cuyas semifinales se quedó fuera tras un emocionante partido que necesitó de prórroga ante el Estudiantes madrileño, que está en la finalísima. «Hemos hecho un buen campeonato, nos quedamos cerca de meternos entre los cuatro».

El Llana de siempre

En estos días hemos vuelto a ver al Llana que conocimos en Avilés a pie de banquillo. Ya peina canas, pero no vamos a cambiar al personaje a estas alturas de la película. «No creas, con los años el carácter se suaviza. Siempre he sido un luchador y reconozco que tengo mucho pronto, pero va a menos...», dice tras darle un buen repaso a una de sus jugadoras por un par de malas decisiones.

Llana no llegó al Avenida por casualidad. Lleva muchos años en esto, desde su juventud como jugador que se inició en el colegio San Fernando y echó raíces en la Atlética Avilesina, en la que dio sus primeros pasos en los banquillos con equipos de categorías menores.

Tras una pausa y un posterior año en el Oviedo con Ricardo Hevia y el avilesino Morís, José Ramón Llana se enrola en un club de nueva fundación, el CB Adelantado, que pone en sus manos la dirección deportiva y el banquillo del equipo cadete masculino, con el que arrancaba el proyecto. Después cogió el senior masculino antes de hacer lo propio con el femenino, que rivalizó en la cancha con el Adba: «Llegamos a coincidir tres años en Primera B, la Liga Femenina 2 de hoy».

Tras la extinción del club y su paternidad, Llana cerró su etapa en el baloncesto, que «solo vivía como padre de Andrea, que juega en el Santo Ángel». Al tiempo se abre camino en una compañía de seguros que lleva al avilesino a León en 2013. La familia se traslada al completo y en la búsqueda de equipo para su hija encontramos su retorno a los banquillos. «Nos acercamos al CB Femenino León y allí estaba Diego Cuesta, al que entrené en el Adelantado».

Su pupilo no tarda en proponer a Llana que se incorpore al club: «Le dije que no a la primera, pero a los tres días ya estaba dirigiendo el primer entrenamiento con las juniors». En cinco años su trabajo dio réditos en una comunidad con varias regiones: «Todos los años jugamos la final a cuatro de Castilla León y metimos dos veces al cadete en el Campeonato de España».

Su regreso a Avilés será definitivo «cuando me jubile, eso lo tenemos seguro». Pero estos días ha podido vivir muchos reencuentros: «He disfrutado mucho viendo a mucha gente».