«No vuelvo como referente, seré uno más del proyecto del Garmat»

Héctor González intenta taponar un lanzamiento en su etapa con el Basketmi Ferrol. /  ANDREA PINO
Héctor González intenta taponar un lanzamiento en su etapa con el Basketmi Ferrol. / ANDREA PINO

Una oferta laboral permite el regreso a Asturias de Héctor González, que el pasado curso fue importante en División de Honor con el Ferrol

SANTY MENOR AVILÉS.

Buenas noticias para el Garmat Avilés, que finalmente podrá contar esta temporada en sus filas con uno de los mejores jugadores de la región, el gijonés de 29 años Héctor González. Tras jugar antes del accidente laboral en el que perdió su pie izquierdo en equipos gijoneses y en el Avilés Sur, el Garmat le brindó la oportunidad de entrar a competir en baloncesto en silla y su buen nivel le llevó a División de Honor, donde ha jugado dos temporadas como jugador del Abeconsa Basketmi Ferrol.

Los dos cursos en tierras gallegas corresponden a las dos campañas en las que el Garmat no pudo salir a competir por motivos económicos y de lesiones y, cuando Héctor había decidido continuar un año más en la máxima categoría, una oferta laboral le ha traído de nuevo a Asturias, una nueva etapa que afronta con ilusión y con el reto de ayudar al Garmat a seguir creciendo. «Fue todo muy rápido», reconoce. «Tenía decidido seguir en Ferrol esta temporada y a finales de agosto-principios de septiembre me ofrecieron desde la Universidad de Oviedo un trabajo de tres meses como investigador, y la verdad es que me pareció una gran oportunidad».

Héctor compagina la competición en baloncesto en silla con un doctorado en Historia que está cerca de concluir. Afortunadamente, puede acudir a todos los entrenamientos y está llamado a ser el jugador más importante de la plantilla, aunque el gijonés se resta importancia. «Mi objetivo para esta campaña es el mismo que el de mis compañeros: colaborar en hacer equipo, hacer que cada día haya más gente en la plantilla para seguir con el relevo generacional y que los jugadores nuevos se adapten cuanto antes a este deporte y a la competición».

Aun así, después de dos temporadas en la élite nacional de este deporte sus hábitos han cambiado. «El salto fue muy grande y la primera temporada me costó bastante. Noté sobre todo un gran cambio en el tema físico, pues hacíamos doble sesión». Ahora, para complementar los dos días de trabajo con el Garmat, acude al gimnasio otros tres para «hacer ejercicios comunes, aprovechando que puedo caminar, y también bastantes con silla de cara a la competición».

Héctor no se quiere marcar objetivos clasificatorios en el regreso del club a la Liga, pues considera que lo más importante es «como digo, que poco a poco se vaya haciendo realidad ese cambio generacional que necesita el equipo. Por lo pronto, en pretemporada estoy viendo más gente que nunca, gente que se incorpora procedente de la escuela y gente que viene nueva por haber tenido algún percance. Es importante ser muchos, pero además veo mucho interés y muchas ganas de competir», asegura.

La presencia del Garmat Avilés como patrono dentro de la estructura de Fundavi refuerza la apuesta total por el deporte inclusivo y sin ningún tipo de adjetivos.

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