BALONMANO

Costoya conquista el bronce en los Juegos Mediterráneos

El asturiano Álex Costoya, quinto por la izquierda, con su medalla de bronce en el podio. /  COE
El asturiano Álex Costoya, quinto por la izquierda, con su medalla de bronce en el podio. / COE

El lateral asturiano formó parte del contundente triunfo de la Selección Española sobre Turquía para subirse al tercer escalón del podio

ANTONIO GUTIÉRREZ TARRAGONA.

Álex Costoya se colgó ayer la medalla de bronce de los Juegos Mediterráneos disputados en Tarragona. El lateral avilesino formó parte del contundente triunfo (30-19) de la Selección Española sobre Turquía en el duelo en el que se dirimía la identidad del dueño del tercer escalón del podio del torneo.

Ante un adversario que dio muchas facilidades, le costó algunos minutos entrar en el choque a los de Jordi Ribera, todavía con la decepción de no disputar el oro tras caer en la prórroga de las semifinales ante Croacia. Turquía se puso de salida con un 0-2 y con una defensa de 5-1 controló la situación en el arranque, pero solo hasta que empezó a funcionar la maquinaria de los 'Hispanos'.

España se repartió muy bien la responsabilidad de marcar, tanto por el centro como por los extremos. También contó con las acertadas intervenciones del meta Sergey Hernández, incluso con las de su compañero Biosca cuando salió en su faceta de especialista en penaltis.

Del 2-2 y el 3-3 empezó la escalada de los de Ribera, cada vez más centrados en la defensa y efectivos en el ataque, con lo que el marcador paulatinamente se fue alargando hasta llegar a los siete goles gracias al tanto de Costoya en el último lance de la primera mitad (15-8).

La segunda parte se inició sin grandes cambios, con España en el control de la situación y con la sensación de que a medio gas le valía para que la holgada ventaja del primer período se mantuviera e incluso se aumentara. A los catorce minutos de la reanudación, la diferencia en el marcador fue de nueve goles (21-12), resultado que los dirigidos por Ilker Senturk parecieron tener asumido.

España dejó la fase final de partido para recrearse, para hacer un balonmano bonito, de combinación y goles de bella factura, pero sin dejar de ser intensos en la defensa. Esas directrices le valieron para alcanzar ventajas de diez tantos (28-18, m.25) e incluso superarlas (30-18, m.28) en un duelo que manejó con solvencia.

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