Una campaña de contrastes con el horizonte difuso

Alejo acudió con su cuadrilla a pescar al coto Les Tempranes, el más prolífico de la temporada. / XUAN CUETO
Alejo acudió con su cuadrilla a pescar al coto Les Tempranes, el más prolífico de la temporada. / XUAN CUETO

Con 833 capturas, el número crece en cuatro de los cinco ríos asturianos, pero el colectivo demanda más repoblación | En una temporada con mínimos históricos en el Esva, los pescadores solicitan mayor implicación por parte de la Administración

I. ÁLVAREZGIJÓN.

Por segunda temporada consecutiva, el número de capturas crece en Asturias. Los 833 salmones precintados suponen un incremento de más de dos centenares respecto al total del año anterior, pero también prolongan la asimetría entre los ríos del Principado, con un ascenso en el Narcea, el Sella y el Cares que contrasta con los ríos más occidentales, donde el Eo se estanca y el Esva involuciona.

«Los ríos que más se repoblan son los que más capturas tienen y en los que menos se repoblan el salmón está desapareciendo. Ni más ni menos, desapareciendo», proclama Enrique Berrocal, presidente de la Asociación Las Mestas del Narcea, quien en sintonía con sus homólogos en otros ríos demanda una mayor implicación por parte del Principado para consolidar la recuperación de la especie. «La Administración tiene que implicarse tanto económicamente como a través de medidas para promover las cesiones de los salmones. Si no lo hace, será el último año que se haga el Proyecto Arca», expone sobre el futuro de una de las iniciativas llevadas a cabo con el propósito de contribuir a la buena salud de la actividad pesquera en un río que se consolida un año más como el más prolífico de la región tras los 387 echados a tierra durante estos meses.

La cifra contrasta frontalmente con la delicada situación que atraviesa el Esva, que despidió ayer una campaña «nefasta», como asume sin ambages el ribereño Gil Rico. Pese a ello, ve el vaso medio lleno y rescata que ha servido para corroborar que a su juicio el problema no es tanto la escasez de salmones como la pesca industrial con barcos. «Los alevines bajan hacia el mar y no regresan hacia el río porque no les dejan», lamenta.

El colectivo reivindica una participación más activa de la Administración en la limpieza de los ríos, la repoblación y la vigilancia de depredadores como los cormoranes, muy presentes en torno a las aguas del Cares, en las que se ha incrementado en xx el número de capturas respecto al año anterior. En una temporada privada por varias jornadas de tormentas estivales, el Eo se quedó en apenas 29 capturas y el Sella consolidó su posición de segundo río más prolífico y sus capturas crecieron hasta las 319, en gran medida gracias al coto de Les Tempranes, donde se echaron a tierra 40 ejemplares.

«En líneas generales ha sido una buena campaña», señala el presidente del Esmerillón del Sella, Antón Caldevilla, sobre una campaña que ayer se cerró con diez capturas. Cinco de ellas en el Narcea, tres en el Sella y dos en el Cares, refrendando la tónica del año.

La ninfa, a debate

A lo largo de esta década, la prohibición del cebo natural a partir del 16 de junio fue una de las medidas proteccionistas junto a los cotos parciales, el cupo y los dos días semanales de veda. En ese contexto, el empleo desde 2016 de la ninfa, un tipo de mosca artificial, disparó todas las previsiones del número de capturas.

Desde las guarderías, con el respaldo de diferentes asociaciones, trasladarán a la Administración la opción de prohibir este cebo y convertir la mosca tradicional en el único aceptado. El colectivo alberga la esperanza de que el Principado reme en la misma dirección que los ribereños y contribuya a la supervivencia del salmón.