El equipo asturiano de Valverde

El equipo asturiano de Valverde
Tato Bernardino y Senén Pintado, ambos auxiliares del equipo Movistar. / MOVISTAR TEAM

Tato Bernardino y Senén Pintado forman parte del círculo de confianza del 'Bala'

J. A. GARCÍA GIJÓN.

El mundo del deporte profesional no se para. Después de alcanzar un sonoro éxito como puede ser un Mundial de ciclismo, los profesionales que están detrás de los deportistas siguen con su rutina. Camino de Italia se encontraba el masajista praviano 'Tato' Bernardino, donde el equipo Movistar participará en algunas de las últimas pruebas del calendario. Más lejos le tocará ir a Senén Pintado, mecánico del equipo navarro y natural de Colloto, que regresaba por carretera a España antes de viajar a China con una expedición del equipo para disputar otras carreras. A ninguno de los dos se le borra la sonrisa de la cara después de vivir en primera persona cómo Alejandro Valverde conquistaba el maillor arco iris en tierras austriacas. «Nadie se lo merecía como él», coinciden.

Nacho Bernadino 'Tato' aseguraba ayer que todavía está asimilando el éxito del 'bala'. «Esto es cómo cuando sube el Sporting, la alegría nos dura todo el año», afirma en conversación telefónica. Su admiración por Valverde es enorme. Un deportista «diferente», subraya. «Contagia un entusiasmo fuera de lo común. Ahí lo ves, con la ilusión de un niño», apostilla el masajista que ha cuidado al corredor murciano y a sus compañero durante los últimos años. 'Tato' tuvo que elegir entre el Sporting, donde trabajó cinco años como auxiliar (2011-2016), y el Movistar pero al final se decantó por el ciclismo.

Senén Pintado forma parte también del círculo de confianza de Valverde, ya que es uno de los mecánicos de la formación navarra que dirige Eusebio Unzúe. Hasta Sierra Nevada se desplazó con la selección durante la fase de preparación. «Tenía mucha confianza», asegura, feliz de que el 'bala' haya cumplido un sueño «después de muchos años batallando». Ninguno de los dos olvida los malos momentos, como la lesión que se produjo el pasado año en el prólogo del Tour. «Si fuera otro se podría pensar que era el punto final pero Valverde es otra historia», destacan ambos que disfrutaron desde distintos sitios la victoria del murciano.

«Estaba en el box del equipo siguiendo la prueba y cuando vi que llegó arriba en el grupo de cabeza sabía que el triunfo no se podía escapar. Lo tenía más claro que el agua», comenta aún eufórico Tato.

Pintado sufrió un poco más. El de Colloto circulaba en el coche con el seleccionador español, Javier Mínguez, y se enteró por teléfono de lo que ocurría por delante, ya que no está permitido los famosos 'pinganillos' en este tipo de pruebas. «Con los segundos que llevaba pocos dudábamos del desenlace», afirma antes de alabar el comportamiento de todo el equipo que, como recordó el propio Valverde, «estuvo de diez». «Todo salió perfecto», añade.

Tato Bernardino despide la conversación con una anécdota que define a la perfección cómo es Alejandro Valverde. «Por la noche, en la cena, todos los corredores pidieron una hamburguesa. Él no se saltó el guión y comió su pollo y su arroz. Es un crack y así lo reconoce todo el mundo de este deporte», concluye.

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