Estaca de Bares libera a Herrada

Chus Herrada se vistió de rojo en Estaca de Bares. /  AFP
Chus Herrada se vistió de rojo en Estaca de Bares. / AFP

El corredor conquense aprovecha la pelea entre el Movistar y el Mitchelton para vestirse de líder antes de La Camperona

JESÚS GÓMEZ PEÑA O BAQUEIRO.

Desde el mar, la imagen de los acantilados de Estaca de Bares es de las que no se olvidan. En este fondo marino descansan las cenizas del capitán Wolf, quien iba al mando del submarino hundido aquí por los aviones aliados en 1943. Wolf sobrevivió y, tras la II Guerra Mundial, regresó muchas veces a visitar a los vecinos que rescataron en botes a su tripulación.

Bien lo sabe ya Jesús Herrada. Es conquense de Mota del Cuervo. Tampoco se le olvidará nunca este paisaje de mar y viento. Aquí, mientras el Movistar de Quintana y Valverde y el Mitchelton del líder Yates se enredaban en la pelea por ver quién tiraba más o menos del pelotón, Herrada y otros fugados como Nibali, Geniez, Van Baerle, Teuns, Bizkarra, Lastra y Torres pusieron tierra por medio.

Casi todos los pocos triunfos de Herrada han tenido como escenario el campeonato de España: juvenil, sub 23 y élite. Pasó siete años en el Movistar, su cuna. Hasta esta temporada. La llegada de Mikel Landa le sumaba más trabajo. Así que decidió volar. Fichó por el Cofidis. Libre. «Necesitaba un cambio, nuevos retos», dijo. En busca de esa meta vino a la Vuelta. Al fin, entre Mondoñedo y Estaca de Bares, halló hueco en la fuga acertada. Perdió la etapa y algo más de dos minutos. Pero conservó tiempo de sobra respecto al lejano pelotón para sustituir a Yates al frente de la general. Con tres minutos y 22 segundos sobre el británico, vestirá de rojo en el inicio de la montaña.

En la salida de Mondoñedo tronaban las críticas del día anterior lanzadas como dardos por Valverde y Quintana (Movistar). Acusaron al líder, a Yates, y a su escuadra, el Mitchelton, de ser unas sanguijuelas, de correr «siempre a rueda». De no defender el maillot rojo.

El conjunto australiano replicó en el pueblo de Cunqueiro con la voz calmada de Trentin: «El miércoles, el Movistar se pasó los cien primeros kilómetros metiendo gente en las fugas». Eso obligó a los chicos de Yates a desgastarse. Y por eso luego no colaboraron con el Movistar.

Fuga madrugadora

La brújula se vuelve loca en estas carreteras. Nibali montó una fuga madrugadora. Otros 17 le siguieron. Entre ellos, Herrada. Tras tantas subidas, el descenso, estrecho y húmedo, hasta el faro de Estacas de Bares era para el más hábil. Al final, Herrada saldrá de líder en la etapa de La Camperona. «Esto es lo que buscaba, libertad para ver hasta dónde llego». Echó a volar en Estaca de Bares. A tres minutos y medio le acechan los que están seguros de cortarle las alas en los puertos de León y Asturias.

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