Kilómetro cero: «De dos en dos»

Joaquim Rodríguez "Purito" sostiene una botella con la boca./
Joaquim Rodríguez "Purito" sostiene una botella con la boca.

Situaciones similares entre el Giro y el Tour

BENITO URRABURU San sebastian

En el ciclismo mundial, los líderes comienzan a ser un bien escaso cuando se habla de carreras de tres semanas, de esfuerzos prolongados durante muchos días. En el Giro de Italia, por mucho que nos esforcemos en pensar lo contrario, la carrera está condenada antes de ponerse en marcha a un enfrentamiento abierto entre Purito Rodríguez y Nairo Quintana. Los demás aspirantes, con todo el respeto que merece cualquier ciclista independientemente de su nivel, no están a su altura y la mayoría han vivido tiempos mejores, salvo que la carretera diga lo contrario. Daniel Martín, por ejemplo, deberá demostrar de lo que es capaz.

La misma situación nos la vamos a encontrar en el Tour, donde lo que cambiarán son los nombres. Pasaremos a Alberto Contador y Chris Froome, y alrededor de ellos estarán Nibali y Valverde. Los demás siguen siendo proyectos de ciclistas: Van Garderen, Kwiatkowski, Van den Broeck y los que ustedes quieran añadir.

Con el margen de error que tiene este deporte en función de estados de forma y otras cuestiones, la Vuelta a España es la que podría encontrarse con más nivel de participantes. No hay más nombres en el panorama mundial. Por eso, el Giro y sus grandes etapas quedan condicionados a quienes serán protagonistas en ellas.

Por más que se le quieran añadir otros ciclistas, no aparecen. Incluso somos generosos al incluir en la lista de favoritos a algunos, pero es que no hay más. Estamos ante una temporada en la que vendría bien que apareciese alguna alternativa, en un ciclismo que no tiene ningún favorito para ganar una grande por debajo de la treintena, salvo Nairo Quintana (24) y Chris Froome (28).

Todo un dato de cómo se está moviendo este deporte, en el que la veteranía se ha convertido en algo más que un grado y donde líderes por un día como Bradley Wiggins se encuentran lejos de sus mejores prestaciones. Ganar una grande está reservado a muy pocos ciclistas, cada vez menos.