La investigación vincula a los detenidos en Lugones con una red de productos dopantes

Dos policías acompañan a uno de los detenidos en Lugones. / P. NOSTI

Tres corredores y dos responsables del equipo Kuota quedaron ayer en libertad, tras acogerse a su derecho a no declarar en los Juzgados de Siero

ANDRÉS MAESESIERO.

El ciclismo en Asturias ha sufrido una fuerte sacudida cuyas dimensiones están aún por determinar. La Policía Nacional y la Interpol entraron en acción el martes en Lugones en una operación en la que se registraron tres viviendas y una farmacia y que concluyó con seis detenidos, que fueron puestos en libertad después de acogerse a su derecho a no declarar.

De todos ellos, cinco están directamente relacionados con el equipo Kuota Construcciones Paulino (tres corredores y dos directivos), mientras que el sexto es el propietario de la botica.

Si bien la investigación está bajo secreto de sumario, fuentes consultadas por este periódico aseguran que la operación iniciada en Lugones está vinculada a una red de productos dopantes, aunque se desconoce con precisión la magnitud de la misma. Los esfuerzos de los investigadores se centran en determinar qué papel jugaba cada actor en esta supuesta trama, sin descartar que se puedan producir nuevas detenciones en las próximas horas.

Los seis acusados pasaron la noche del martes en los calabozos de la Comisaría de la Policía Nacional de Oviedo. Ayer, desde la capital del Principado, fueron trasladados al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Siero -que es el que tiene abiertas las diligencias desde hace meses-, en torno a las doce de la mañana para prestar declaración.

El primero en abandonar los juzgados fue el ciclista del Kuota Andrés Pérez, que defendió su inocencia. «No hemos hecho nada malo», subrayó el joven, que salió de las dependencias judiciales andando una hora después de haber entrado esposado junto al resto de los detenidos. Pocos minutos después siguió el mismo camino el propietario de la farmacia, Coque Montero, cuyo negocio mantuvo su actividad habitual en Lugones, sin llegar en ningún caso a ser precintado. Montero es una figura destacada dentro del engranaje del ciclismo asturiano en los últimos años, donde ha ocupado distintas responsabilidades. En la localidad sierense no se hablaba de otra cosa. Muchos fueron los que vivieron en primera persona la intervención policial que se produjo el martes, de madrugada. Testigos del registro, realizado en una vivienda de la avenida de Oviedo, aseguraron a este periódico haber visto a cerca de una docena de policías recoger pruebas durante las cuatro horas que examinaron el domicilio y el trastero del corredor Thomas Amstrong, que no se encontraba en el piso en el momento en el que acudió la policía.

En torno a las tres de la tarde se volvieron a abrir las puertas de los Juzgados de Siero. Los dos corredores y los dos directivos que continuaban dentro se cubrieron para evitar ser fotografiados. Un coche esperaba a los dos responsables del equipo ciclista. Monchi Álvarez e Isaac Ovies se subieron al vehículo con cierta tensión, mientras los dos corredores caminaban por la acera con el rostro tapado.

Uno de los dirigentes, sentado en el asiento del copiloto, junto con la persona que conducía, dedicó un corte de mangas a los periodistas que hacían guardia ante los juzgados. Los hechos se produjeron ante la mirada de Luis Tuero, abogado del equipo y de los directivos. El defensor de los acusados confirmó la puesta en libertad de los seis detenidos. Además, subrayó que «el club continúa con su compromiso ético deportivo y si hay alguna persona o ciclista que se salte el código deontológico de no tomar sustancias dopantes se tomarán las medidas oportunas y se le apartará del club».

Mientras los acusados se acogían a su derecho a no declarar, el alcalde del concejo, Ángel García, aseguraba estar sorprendido la «triste noticia». Como buen aficionado al ciclismo explicó que «me afecta mucho recibir este tipo de informaciones, es algo muy desagradable».

Más información