«No pudo tomar la curva y salió volando»

El ciclista Pablo García Sánchez, en su habitación del Hospital Universitario Quirón de Pozuelo de Alarcón. / S. GARCÍA
El ciclista Pablo García Sánchez, en su habitación del Hospital Universitario Quirón de Pozuelo de Alarcón. / S. GARCÍA

El joven ciclista asturiano Pablo García se recupera en Madrid de un grave accidente en la Volta a Portugal de Futuro 2019

E. ALONSOGIJÓN.

Se suele comentar entre los integrantes veteranos del pelotón ciclista que la rueda siempre rueda y que, por tanto, nunca avanza, siempre vuelve al punto de partida. Y vale la afirmación tanto para las glorias como para las tragedias, como la que, el pasado día cinco de septiembre, golpeó con dureza a los padres del ciclista asturiano Pablo García Sánchez.

Sabino, su progenitor, con un poco de memoria, recuerda lo sucedido desde la habitación 267 del Hospital Universitario Quirón de Pozuelo de Alarcón, en la que se encuentra actualmente ingresado su hijo. Era la primera jornada de la Volta a Portugal de Futuro 2019, una prueba destinada a jóvenes promesas. Concretamente, en la localidad de Serta. Un circuito y una bajada peligrosa. Muy rápido bajaba el pelotón. A los ciclistas se les hacía un nudo en el estómago.«Y Pablo no pudo tomar una curva y salió literalmente volando», afirma su padre, a quien le pilló cerca. «No lo vimos pasar y nos extrañó. Y mi mujer y yo nos acercamos. Lo encontramos en el suelo, inconciente», explica.

La caída del joven ciclista de Pola de Siero, de 18 años, del equipo Kuota Construcciones Paulino fue tremenda. El accidente, su traslado en helicóptero -que tomó tierra en un campo de fútbol cercano- al hospital de Coimbra y el primer parte médico: un importante problema pulmonar y graves lesiones en vértebras, costillas, cadera y pierna derecha.

Se enroló este año en el equipo Construcciones Paulino en su primer año como sub 23

«Fue en ese principio cuando peor lo pasamos», hace hincapié Sabino. El susto lo justificaba. Pablo, que cumplía su primer año de sub 23 y participaba en la prueba portuguesa, que se había iniciado ese día y que se prolongaba hasta el 23 de septiembre, permaneció cinco días en la Unidad de Vigilancia Intensiva. Los necesarios para estabilizar el problema pulmonar. No se podía mover, pero la mejoría fue notable. Fue entonces cuando se decidió el traslado, realizado en ambulancia, gracias a las gestiones del conjunto Kuota Construcciones Paulino -«se volcaron totalmente con él»-, de la Federación de Ciclismo del Principado de Asturias y de la aseguradora con la que trabaja. «Entendíamos que las operaciones de los huesos deberían hacerse en España», apunta su progenitor. «Lo más grave, lo del pulmón, estaba estabilizado», añade. Su destino ya en su país de nacimiento fue el Hospital Universitario Quirón de Pozuelo de Alarcón.

Intervención en el cuello

Nadie exactamente conoce las razones de su caída, aunque sí el riesgo de aquel descenso. Bien atendido por el cuadro médico madrileño, el joven ciclista será hoy intervenido del cuello. Ayer permanecía nervioso. Está fuera de peligro, estable. «Es un crío de 18 años agobiado por se encuentra inmovilizado», reconoce Sabino. «Ahora hay que respetar los tiempos».

Después de esta intervención llegarán más: vértebras, cadera, fémur... «Estamos muy contentos con el servicio porque se preocupan mucho de él», insiste el padre, que también tiene buenas palabras para el presidente de la territorial, José Antonio Díaz Soto, quien ya les ha visitado en la habitación 267 del centro hospitalario madrileño..

Pablo García se enroló esta temporada en el equipo asturiano en su primer año como sub 23. «Está aprendiendo, le gusta, hizo pista, consiguió alguna medalla», explica Sabino sobre su hijo. Aunque nervioso, afronta ahora una vuelta de otro tipo, aunque está animado y seguro de volver a convertirse en una promesa del ciclismo del Principado.