Mundial Fútbol Femenino

Lucía García: «Si estoy aquí es por todo el esfuerzo de mis padres, son los mejores del mundo»

La allerana Lucía García fue protagonista del primer triunfo de la Selección Española en un Mundial. / JUANJO MARTÍN / EFE
La allerana Lucía García fue protagonista del primer triunfo de la Selección Española en un Mundial. / JUANJO MARTÍN / EFE

La allerana Lucía García, que cambió el duelo ante Sudáfrica, agradece los sacrificios de su familia, en la que es la única chica de cuatrillizos

J. VARELA / L. SANTIAGODEAUVILLE.

Lucía García siempre ha ido un paso por delante del resto desde que nació. La precocidad es la forma de vida de la delantera del Athletic, la única chica de un parto de cuatrillizos, una circunstancia que le hizo ser «fuerte y guerrera».

Aunque nació en el hospital de Cruces por el riesgo que entrañaba el embarazo, creció en la localidad allerana de Pola del Pino. «Mis hermanos y yo nacimos a los siete meses de embarazo y estuvimos un tiempo en la incubadora», cuenta desde la concentración de Francia esta futbolista que llegó de forma inesperada -su madre llevó a cabo un tratamiento de fertilidad- y que en la Selección apareció para darle la vuelta al partido ante Sudáfrica.

«Estoy aquí para aprender», dice Lucía, que le resta importancia al hecho de haber debutado en un Mundial con un gol. «Soy delantera, lo que se me pide es que marque goles y la verdad que estoy muy contenta y muy feliz de estar con la selección en el Mundial y de poder ayudar al equipo a conseguir la victoria», confesaba con una sonrisa en la boca. «Porque la victoria y la Selección es lo más importante», insiste huyendo del protagonismo inesperado en una selección que ya ha hecho historia.

Su muslo izquierdo, eso sí, sigue teniendo las huellas del estreno ante Sudáfrica. Los tacos de la bota derecha de Vilakazi 'adornan' su pierna el día después del triunfo que comenzó con el penalti que señaló el VAR. «Se llevó el muslo por delante y lo tengo bastante marcado», dice. Con detalle explica cómo fue la jugada que terminó con el tercer gol de la Selección y el primero de su cuenta en un Mundial. Un momento histórico que nunca olvidará. «Estaba por la banda derecha y Virginia (Torrecilla) cogió un balón tras una falta a Aitana. Me meto entre las dos centrales y se la pido a Vir y me marcho en velocidad, driblo a la portera y marco», cuenta como si de un narrador se tratara. Ese gol, además de certificar el triunfo de España -el primero en una cita mundialista-, supone que la selección sea líder del grupo B antes del decisivo partido del miércoles ante Alemania.

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Hípica en Gijón

Lucía está acostumbrada a aparecer cuando menos se la espera. Pasó en su nacimiento y ocurrió ante Sudáfrica cuando salió en lugar de Amanda Sampedro en el descanso. Su gol y el penalti que sufrió le han puesto en el punto de mira de los aficionados, aunque ella sigue tirando de modestia para decir que en el Mundial todo lo que ocurra será parte de su «aprendizaje».

Porque si algo sabe Lucía es de aprendizaje. Como cuando hizo sus primeros pinitos a caballo en el centro hípico de Gijón junto a su hermano Javier. O cuando tuvo que crecer rodeada de chicos -sus hermanos y sus primos- en un pequeño pueblo de 50 habitantes en el que ella era la única chica que le pegaba al balón y lo hacía contra una pared, hasta que un profesor de educación física le recomendó que hiciese las pruebas para el Oviedo Moderno (actual Real Oviedo Femenino).

«El primer año me llevaban mis padres. Al siguiente, ya iba yo sola en autobús. Tardaba en llegar una hora y 45 minutos. Otro tanto para volver a casa. Llegaba casi a las 12 de la noche y me despertaba a las 6 para ir al cole. Así hasta que me llamó el Athletic», recuerda agradecida a esos sacrificios de sus progenitores, que regentan un albergue que para muchos peregrinos supone la penúltima parada hacia Santiago. «Si hoy estoy aquí es por todo el esfuerzo que hicieron mis padres, llevándome para arriba y para abajo. Son los mejores padres del mundo», añade emocionada, rememorando los inicios de una progresión tan fulgurante que pronto le llevó a la Selección Española.

«Fue con la sub 16, para el Torneo de Desarrollo de Serbia. Era una mindundi que acababa de empezar a jugar en la selección de Asturias. Mira, cuando empecé a jugar en Primera División con quince años, en el Oviedo Moderno me llamaban 'cabra loca'. ¡Ni siquiera sabía lo que era un fuera de juego! Pero lo presionaba todo, llegaba hasta la lateral. Siempre fui así. Doy mi cien por cien», explica. «Se me puede decir que no hago bien un regate, pero lo que es presionar o trabajar lo hago siempre», apostilla.

Lucía siempre ha ido un paso por delante y en el Mundial de Francia también. No le intimida ser la benjamina de la selección -cumplirá 21 años el próximo 14 de julio- e incluso se deja 'mimar' por las más veteranas, que no paran de darle consejos que ella absorbe para seguir creciendo.

Con su gol en un Mundial con apenas 20 años acumula un nuevo récord que comenzó cuando debutó en Primera con 15 años en las filas del Oviedo Moderno. Máxima artillera esta temporada del Athletic con 13 dianas, ha jugado en todas las categorías inferiores de la Selección Española, con la que se proclamó campeona de Europa sub 17 y repitió título con la sub 19. Esta admiradora de Andrés Iniesta tiene claro lo que hará después del Mundial, un propósito pospuesto por la llamada de Jorge Vilda. Hará el Camino de Santiago a pie.