«La distancia con las grandes cada vez se acorta más»

La expedición española a su llegada a Barajas, con Montse Tomé (de negro) a la derecha, y Lucía García (con camiseta blanca), segunda por la izquierda en la fila de arriba. / EFE

Las asturianas Lucía García y Montse Tomé expresan sus sensaciones agridulces tras hacer historia en el Mundial | «Ha sido un sueño para mí», indica la delantera allerana, revelación en un torneo que refrenda que puede «competir ante cualquiera sin miedo»

IVÁN ÁLVAREZMADRID/ GIJÓN.

Una miscelánea de sensaciones marca los ecos del histórico duelo contra Estados Unidos en los octavos de final del Mundial femenino para la Selección Española. La rabia inicial inherente a una derrota deja paso al orgullo de meter en un atolladero a las vigentes campeonas del mundo con la estratagema diseñada por el seleccionador Jorge Vilda y la asturiana Montse Tomé.

«Son emociones encontradas. Te sientes triste por no poder continuar en el Mundial, pero desde el primer partido el equipo mostró una cara positiva. Fue de menos a más y la imagen que se dio ante Estados Unidos es la de la España que todos queremos ver», expresa la ayudante técnica del seleccionador de regreso a Asturias. La entrenadora sierense tiene claro que «el presente es bueno y el futuro también», gracias a la juventud de la selección.

Un halagüeño porvenir representado en la figura de la allerana Lucía García, benjamina nacional en la competición que alberga Francia. «Participar en el Mundial ha sido un sueño para mí y aunque te quedas con la sensación de que podíamos haber hecho más, lo importante es que lo hemos dado todo», sostiene la joven delantera del Athletic, titular en los dos partidos más importantes en la historia de la Selección Española Femenina. Ante las favoritas para volver a conquistar el cetro mundial, demostró personalidad para no arredrarse y pronto tuvo su recompensa al porfiar por un balón para originar el primer gol recibido en la competición por las estadounidenses.

«El plan era esperar de inicio en un bloque medio para poder poco a poco ir haciéndonos con la posesión y generar nuestras ocasiones. Las llegamos a tener y es una lástima que consiguieran el 2-1 de penalti», explica Tomé, que precisa que la idea fundamental era cerrar los pasillos interiores y evitar recepciones cómodas en los costados que potenciasen la velocidad norteamericana. La convicción de las jugadoras para ejecutarlo terminó de darle forma a la hoja de ruta de un duelo, que, a su juicio, reflejó que España ha dado un paso de gigante en su camino para situarse a la altura de las dominadoras del fútbol mundial.

«La distancia con las grandes selecciones cada vez se está acortando más», asegura la sierense, que considera que ese crecimiento «es fruto del gran trabajo que se está haciendo a nivel de clubes» y destaca el respaldo de la Federación Española al fútbol femenino para que tengan a su disposición «más recursos y las chicas lleguen cada vez más preparadas». «Podemos enfrentarnos ante cualquier selección sin miedo», remacha Lucía García, que agradece el apoyo de una afición «al pie del cañón».

La evolución

«Es precioso ver que las niñas y los niños de ahora puedan fijarse en estas jugadoras, que ellas sean referentes», afirma Tomé, que rememora «orgullosa» su época como centrocampista, en la que las jugadoras contaban con menos apoyos e infraestructuras. «Aquel fútbol es el que nos hace a veces mirar atrás y saber de dónde venimos. Es muy importante que las actuales jugadores sepan lo que había antes para valorar lo que tienen ahora. Esperemos que la progresión siga por la misma línea», aseveró

Lucía, que se estrenó en un Mundial después de seguir por televisión el disputado en Canadá en 2015, cree que «se ha avanzado mucho» respecto a ese estreno en la máxima competición internacional. La allerana se fue de Francia con la conciencia tranquila de haberse vaciado sobre el terreno de juego. «Cuando lo das todo no estás obligado a más», proclama.

«Estas chicas son profesionales del fútbol, con talento y con ganas. Se merecen lo mejor y necesitan que toda España las reconozca», arguye Montse Tomé. «Hay que seguir paso a paso», indica Lucía García, que dejó su huella en ese avance como la goleadora más joven de la Selección Española en un Mundial.

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