La sangre asturiana del Mundial

Montse Tomé, ayudante técnica del seleccionador Jorge Vilda, junto a la delantera Lucía García, tras el entrenamiento en Deauville. / RFEF
Montse Tomé, ayudante técnica del seleccionador Jorge Vilda, junto a la delantera Lucía García, tras el entrenamiento en Deauville. / RFEF

Con el anhelo de plasmar su esencia ofensiva, la delantera Lucía García y la entrenadora Montse Tomé debutarán en el gran torneo internacional

I. ÁLVAREZGIJÓN.

Lucía García y Montse Tomé encarnan el acento asturiano de la Selección Española en el Mundial de Francia. La delantera allerana y la entrenadora sierense serán en territorio galo pioneras, al convertirse en las primeras mujeres del Principado en tomar parte en la máxima competición internacional de fútbol.

«Es algo especial para mí porque es la primera vez que voy a estar en un Mundial. Estoy muy ilusionada, con muchas ganas y con toda mi energía centrada en este partido que llevamos preparando mucho tiempo», afirma Montse Tomé en conversación con EL COMERCIO desde la localidad normanda de Deauville. Allí tienen fijado su cuartel general las españolas, que en la semana del aniversario del Desembarco preparan el asalto al Mundial desde el próximo sábado, con el duelo contra Sudáfrica en Le Havre.

Con el foco puesto sobre la velocidad de Kgatlana en las transiciones ofensivas, Tomé espera encontrarse en el estreno con «un equipo físicamente muy fuerte». «Va a ser un partido duro, que nos va a exigir lo mejor de nosotras mismas y tenemos que estar preparadas para ello», expone la sierense, los segundos ojos del seleccionador Jorge Vilda, que premió con su convocatoria para el torneo la prolífica campaña de Lucía García. «Ha tenido una progresión importante en las categorías inferiores, ha hecho buena temporada y está haciendo goles. Se encuentra en un buen momento de forma y está preparada», explica Tomé, que define a la joven de Pola del Pino como una atacante «con buen presente y con gran futuro».

Máxima artillera del Athletic con trece dianas en el recién finalizado curso, es la benjamina de la convocatoria española refrendando la tónica de una trayectoria futbolística marcada por la precocidad. Con quince años ya goleaba en la élite con la camiseta del Oviedo Moderno (actual Real Oviedo Femenino) y recién alcanzada la mayoría de edad dio el salto al histórico conjunto bilbaíno, que se fijó en su olfato goleador, acreditado en competiciones internacionales. Campeona de Europa sub 17 y sub 19, su nacimiento en el Hospital de Cruces baracaldés permitió su llegada a Lezama, donde se estrenó en la Liga de Campeones y dio continuidad a una progresión que la llevó hasta la Selección Española Absoluta antes de alcanzar la veintena.

Título en Chipre

Su progresión, lanzada a la velocidad de sus galopadas en el último tercio de campo, recibió otro impulso cuando Jorge Vilda le hizo subir el último peldaño en el escalafón internacional, el más complicado de escalar. El técnico madrileño, que conocía al detalle su juego tras el período que pasó a sus órdenes en las categorías inferiores de 'La Roja', le dio la oportunidad de estrenarse con el combinado nacional absoluto en la Cyprus Cup, en la que la atacante de Pola del Pino logró inaugurar su palmarés internacional.

Ese éxito lo compartió con Montse Tomé, desde el mes de febrero del pasado año ayudante técnica de Jorge Vilda tras obtener la nota más alta de una promoción de entrenadores en la que compartió aula y prácticas sobre el verde con exfutbolistas cerebrales como Fernando Redondo y Juan Carlos Valerón. La que fuera centrocampista del Oviedo Moderno, Levante y Barcelona acentuó su sentido táctico a base de infinidad de horas pegada a la pantalla y es la mente que nunca descansa en el cuerpo técnico. Seguimiento de las internacionales durante toda la temporada, preparación de los entrenamientos y análisis pormenorizado del rival son algunos de los cometidos de la exfutbolista sierense, que ahora disfruta desde otro prisma del respaldo que la afición comienza a brindar a su deporte.

«Estamos en el mejor momento del fútbol femenino a nivel mundial. En España se está viendo la progresión, abriendo grandes estadios y llenándose para ver a las chicas», asegura Tomé, ya en la recta final de una cuenta atrás para un duelo del sábado, en el que el cuerpo técnico confía llegar «en las mejores condiciones». «Nuestro objetivo es empezar bien, aprender mucho y que todo este trabajo que llevamos haciendo se pueda ver reflejado», señala antes de aludir a una «filosofía de juego» que «lleva tiempo implantada».

«Somos un equipo al que le gusta tener el balón, atacar y ser vertical. Ese es nuestro fútbol y es lo que vamos a exponer. Nuestra seña de identidad es tener el balón y atacar en busca del gol», asegura. Jugar, luchar y ganar es el lema de la Selección Española. Una proclama que Lucía García y Montse Tomé han interiorizado en busca de hacer historia con el gen combativo asturiano en su ADN en busca de un hito en el gran torneo internacional.

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