Yoli Chamorro, el regreso al fútbol tras ganar el partido a la depresión

Yoli Chamorro, el regreso al fútbol tras ganar el partido a la depresión

La excapitana del Real Oviedo, que no le dio opción a renovar este año, afirma que «sin un entorno que te arrope es difícil superar esto»

MARÍA SUÁREZOVIEDO.

Yoli Chamorro (León, 1993) sabe lo que es mudarse sola a otra ciudad diferente a la propia desde los 17 años. Sabe lo que supone competir en la máxima categoría del fútbol femenino nacional. Y, ahora, sabe también lo que es ganar el que hasta el momento ha sido el partido más importante de su vida.

La mediocentro, que ha jugado los últimos ocho años en el Oviedo Moderno -Real Oviedo desde hace dos temporadas-, acaba de derrotar la lesión más silenciosa. La depresión que la obligó a dejar lo que más le hacía disfrutar: el fútbol.

«El fútbol era lo que más me evadía de todo, así que, al ver que ya no lo disfrutaba, me di realmente cuenta de que debía apartarme y ponerme bien. La gente que te quiere sabe que eres risueña, alegre y optimista, y verte así no es plato de buen gusto. Ver a mi entorno y a mi familia sufrir ha sido una de las cosas más dolorosas de esta situación», explica la mediocentro.

«Una vez te recuperas, tienes ganas de liberarte y contárselo a quien te ha visto jugar»

Chamorro naturaliza la depresión hasta el punto de hablar sin titubear de los miedos que surgen cuando se le pone nombre y, también, de los que generan a quien la padece no saber cómo la va a superar.

«Al principio me dio mucho miedo, no por afrontarlo, que estaba decidida, sino por no saber si volvería a reconocerme», reconoce. «Temía no ser capaz de recuperarme, de volver a estar bien. Una vez lo aceptas y eres consciente, afrontas como debes la dolencia. Seguir el tratamiento es básico para superarla, como una lesión más que tiene su propia rehabilitación», explica la propia futbolista, que causó baja médica en el club el pasado mes de febrero.

Entonces la propia entidad anunció que seguiría vinculada al club, pero finalmente no le dio la oportunidad de hacerlo sin colgar las botas, puerta que la leonesa, que se reconoce «una enferma del fútbol», no da por cerrada aún. «Personalmente superar esto te hace madurar, te fortalece y te incrementa la confianza en ti misma. Estoy convencida de que también he crecido como futbolista, aunque no he podido demostrarlo aquí», afirma. «La decisión de no contar conmigo es del club y yo no puedo hacer nada ante eso. Me quedo con que siempre lo di todo por esta camiseta, fue siempre mi prioridad», apunta la jugadora.

Chamorro vivió en el Oviedo Moderno los mejores años de su vida tanto en lo personal como en lo deportivo y vuelve a la ciudad en la que reconoce haberse criado recuperada tras una buena dosis de su «mejor medicina»: la familia.

La leonesa, que se está formando como entrenadora y directora deportiva, sigue sufriendo «como una condenada» desde la grada con sus compañeras en su salto al Reto Iberdrola. Tanto ellas como el resto de su entorno han sido un apoyo fundamental en el partido que Chamorro acaba de ganarle a la depresión. Con un ojo puesto en el ascenso del equipo que capitaneaba y arropada por parte de él, la exjugadora le plantaba cara a su 'talón de Aquiles' en el tramo final de la temporada.

«Sin un entorno que te arrope es muy difícil superar esto. Compañeras, amigos y familia son parte fundamental de mi recuperación. Siempre han estado en el día a día y la palabra 'gracias' se queda corta para expresar lo que han significado en este tiempo», admite la futbolista, que pasa «ganas de saltar al campo» cada vez que va a apoyar al que era su equipo hasta hace unos meses.

La propia Yoli admite que el verde y el negro, colores del Oviedo Moderno con los que batalló en Superliga, siempre serán especiales para ella. «Una vez que ya estás bien y recuperada solo tienes ganas de liberarte y soltarlo. No hace falta mentir a toda esa gente con la que has compartido tantos momentos de fútbol», admite la futbolista.

Si su familia ha sido su mejor medicina, el fútbol es y será siempre para ella «un estilo de vida». Y la vida de esta leonesa, ovetense de adopción, continúa más fuerte que nunca en la capital asturiana.