La Policía interviene en la disputa de dos madres en un partido de prebenjamines en Gijón

José María F. de Brito y Casimiro Álvarez. /
José María F. de Brito y Casimiro Álvarez.

El presidente del Xeitosa paró el partido ante enfrentamiento entre los padres de los niños en la banda durante el duelo entre su equipo y el Manuel Rubio

I. Á. GIJÓN.

«Surgió un jaleo en la grada, luego se contagió a los entrenadores, que me dijeron que hubo un insulto a los niños y un forcejeo», explica Casimiro Álvarez, vicepresidente del Manuel Rubio, que condena los hechos que acompañaron al duelo entre el equipo prebenjamín de su club y el del Xeitosa. Un encontronazo verbal entre familiares de los jugadores, de seis y siete años, desencadenó el bochornoso incidente.

«Es una vergüenza que dos madres se enfrenten entre ellas. Una se desmadra, otra le responde y así empiezan todas las guerras. Se da un ejemplo horrible a los chavales», lamenta el presidente del Xeitosa José María Fernández de Brito, que cogió el toro por los cuernos y medió en el conflicto. «Les dije que como siguiesen así echaba a todos los de la grada. De lo único que me arrepiento es de no haberlo hecho», indica con un ostensible enfado al recordar lo ocurrido el dirigente de la entidad gijonesa, que indica que la posterior presencia de efectivos de la Policía Local debió haberse evitado. Los agentes acudieron al lugar con el fin de evitar que la disputa entre algunos padres y los propios técnicos pasará a mayores.

«No fue a más», explica Casimiro Álvarez acerca de un episodio del que no permitirá que se vuelva a producir con su club implicado. «Soy de los dicen que dos no discuten si uno no quiere. Sea la culpa de quien sea, no pienso tolerar que vuelva a ocurrir», abunda inflexible sobre su postura ante una situación que con lamentables similitudes a la que se había producido en la ciudad el pasado mes de diciembre, cuando el árbitro detuvo un partido disputado por niños de cinco años ante la actitud de sus padres.

«Cuando entre todos empecemos a decir que hay que acabar con ello se acabará realmente», proclama De Brito, que lamenta que el protagonismo vire hacia este tipo de actitudes reprochables y, como Casimiro Álvarez, recuerda que nada tienen que ver con el espíritu formativo que se pretende inculcar desde ambos clubes hacia los niños. «Cuando hay fuego no hay nada mejor que echarle agua y no azuzar las brasas», señala en alusión a su voluntad de destacar el brillante historial de cantera de su club y orillar este episodio.

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