El derbi asturiano, para el Sporting

El derbi asturiano, para el Sporting

Los rojiblancos suman la cuarta victoria consecutiva

Andrés Maese
ANDRÉS MAESEGijón

El derbi se queda en Gijón. Un tanto de Christian en propia puerta sirvió para que los tres puntos se quedaran en El Molinón en un encuentro marcado por el gran ambiente protagonizado por ambas aficiones, que ofrecieron un comportamiento extraordinario.

El Oviedo no se arrugó en los primeros compases del encuentro. El Sporting le cedió el balón e intentó manejar el compás del derbi, pero apenas generó peligro. No encontró el camino hacia la portería de Diego Mariño, pese a que el sistema de tres centrales y dos carrileros le ofreció constantemente superioridades numéricas en las bandas que no supo aprovechar.

1 Sporting

Mariño; Geraldes, Peybernes, Babin, Molinero; Cofie, Nacho Méndez, Traver (Álvaro Jiménez, m. 85), Aitor García (Cristian Salvador, m. 80), Djurjdevic y Álex Alegría.

0 Real Oviedo

Champagne; Viti (Toché, m. 72), Carlos Hernández, Alanís, Christian Fernández, Mossa; Javi Muñoz, Tejera, Bárcenas (Ibra, m. 60), Saúl y Joselu (Diegui, m. 60).

Gol:
1-0: m. 31, Christian en propia puerta.
Árbitro:
Díaz de Mera. Amonestó a Cofie, Djurdjevic, Traver, Peybernes, Molinero en el Sporting. En el Oviedo vieron amarilla Saúl, Javi Muñoz, Carlos Hernández, Mossa, Christian, Tejera, Ibra.
Incidencias:
partido disputado en El Molinón.

El partido comenzó con mucha tensión y poco fútbol. Los únicos que intentaron crear juego fueron Saúl Berjón en el Oviedo y Nacho Méndez en el Sporting. Este último fue uno de los mejores jugadores de la primera mitad. Cada vez que pudo, aportó cierta calma en el ataque, pese a que el juego y el ambiente no invitaba a ello.

El gol llegó a la media hora de juego y condicionó la recta final del primer acto. El Sporting se destensionó y comandó el último cuarto de hora ante un Oviedo incapaz de rematar entre los tres palos. Bárcenas lo intentó, al igual que Joselu, pero se encontraron con Babin y Peybernes que se mostraron infranqueables.

El resultado, en el descanso fue justo. El Sporting se mostró más peligroso en el área rival, con mayor presencia en los metros finales lo que le llevó a encontrar el premio que desequilibró la balanza.

Más derbi

La segunda parte comenzó con dos ocasiones claras para ambos equipos. En apenas siete minutos, Djurdjevic y Joselu pudieron marcar, pero no llegaron a finalizar las acciones de las que dispusieron.

Anquela no tardó en reaccionar. Introdujo a Ibra y Diegui para renovar el ataque de su equipo. Algo más tardó en mover el banquillo José Alberto, que retiró a Djurdjevic para darle paso a Pablo Pérez. El serbio fue sustituido tras errar un penalti, que le detuvo Champagne.

Un manotazo de Christian a Alegría lo vio el colegiado, que no dudo en señalar el punto de penalti. El serbio disparó fuerte a su lado izquierdo, pero el meta le leyó las intenciones. Una ocasión desperdiciada para sentenciar el duelo a falta de un cuarto de hora para el final.

Anquela decidió tras el falló del delantero rojiblanco quemar sus naves. Toché entró en acción para intentar igualar la contienda.

El delantero tuvo una gran ocasión para marcar, pero Mariño detuvo su tímido cabezazo cuando los 1.200 oviedistas ya celebraban el gol. Celebraron, y con rabia, el tanto de Ibra a falta de dos minutos para el final, pero el colegiado anuló la acción por falta del atacante sobre Peybernes. Fue clara.

Los cuatro minutos del tiempo añadido fueron pura intensidad y nervios para ambos conjuntos. Champagne subió a rematar el último saque de esquina de su equipo, pero el balón terminó en las manos de Mariño.

Por primera vez desde que se encontraron en el camino la temporada pasada Sporting y Oviedo, los rojiblancos doblegaron a los azules. Una victoria que da alas a los de José Alberto. La Liga es muy larga y cualquier cosa puede pasar de aquí al final.

Minutos después del final del partido, la plantilla rojiblanca celebró la victoria en el vestuario. El vídeo que publica el equipo en su cuenta es el claro ejemplo de la emoción con la que se ha vivido este triunfo.