La guardia asturiana de Marcelino

Marcelino, en el centro de la imagen, conversa con su segundo, Uría, y Zurdi. / L. P.
Marcelino, en el centro de la imagen, conversa con su segundo, Uría, y Zurdi. / L. P.

El técnico del Valencia, finalista de la Copa, se ha rodeado de un amplio grupo de trabajo, con seis profesionales del Principado

EDUARDO ALONSO GIJÓN.

Dicen en el mundo del fútbol que donde rueda un balón todo resulta aleatorio y confuso. Pero Marcelino García Toral sabe como nadie hacer cálculos y predijo, como titular del banquillo del Valencia, por dónde vendría la tormenta esta temporada. El técnico de Careñes ha sabido montar con buen pulso el puzle con las piezas de su once inicial, pese al sinfín de jugadores chés tumbados por lesión. Ha resistido una campaña de altos vuelos y llena de turbulencias hasta alcanzar el billete para la próxima Champions (terminó cuarto la competición doméstica tras el Barcelona, Atlético y Real Madrid), pedir cita el próximo sábado para jugar la final de la Copa del Rey ante el conjunto culé y caer, tras unos excelentes registros, en las semifinales de la Liga Europa.

La fiesta que se ha vivido en Valencia ha sido de las grandes. Y aún puede ser mayor si el sábado su equipo da la sorpresa. Marcelino se encoge de hombros y sonríe. Siempre le ha preocupado armar su plantilla de una forma coherente, pero también ha sabido rodearse de un buen grupo de trabajo de confianza al que delegar. Leal. Siempre a su lado. De absoluta confianza. Un bloque al que contribuyen un buen número de profesionales asturianos porque da la impresión de que el míster ha llegado a la conclusión de que el producto asturiano le funciona extraordinariamente bien no solo a él, sino también al club valenciano.

La plantilla se ejercita en sesión matinal, breve y no demasiado intensa, ante una grada con presencia de aficionados. La competición copera llama a la puerta, esta vez ante el poderoso Barcelona de Leo Messi, y no hay más tiempo para rasgarse las vestiduras. Marcelino ha propuesto un estilo de juego y ha liderado un tránsito que ha culminado en la cohesión de toda la plantilla, incluidos técnicos, asistentes, profesionales de distintas ramas y personal auxiliar, dentro y fuera del campo.

A lado del entrenador asturiano aparece siempre su gente de confianza. Un grupo encabezado por su mano derecha. El asturiano Rubén Uría, que desembarcó de la mano del de Careñes en Valencia y que lidera un grupo de profesionales que ha ido confeccionando durante su carrera como técnico. A su segundo, curiosamente, lo tuvo como futbolista en activo en sus inicios. Durante su brillante campaña en el banquillo del Lealtad. Ambos unieron sus caminos, ya en el banquillo, en el Recreativo de Huelva, y prolongaron su colaboración en Santander, Zaragoza, Sevilla,Villarreal y, ahora, Valencia.

Con Asturias como lugar de nacimiento en el documento nacional de identidad aparecen también los preparadores físicos Ismael Fernández, un langreano con el que comparte trabajo dentro del cuerpo técnico desde la etapa de ambos en el Sporting, y el exfutbolista Carlos Horacio González, futbolísticamente conocido como Zurdi, exjugador del Sporting. Su círculo de confianza se amplía con Sergio García y Bruno Uría, asistentes de los preparadores físicos y también analistas. La nómina de colaboradores que acompaña a Marcelino desde su llegada a la capital del Turia la completa el nutricionista ovetense Jonathan Gómez, conocido como 'Ondina', que estuvo a las órdenes del propio Marcelino media temporada en el filial del Sporting.

Marcelino ha otorgado un sello distintivo a su equipo, pero también a su cuerpo de colaboradores. Nunca le ha gustado montar castillos en el aire, pero no hay duda de que ha sabido trasladar con éxito hasta el césped de Mestalla la capacidad defensiva, el equilibrio, la disciplina táctica, pero también la profesionalidad y la lealtad marca de la casa en el banquillo, que le han caracterizado durante su trayectoria como entrenador.

Y lo cierto es que no parece haber abandonado el fútbol del autor dentro del terreno de juego. Tampoco la confianza y el compromiso de su gente en los banquillos. Meses después de su llegada a Valencia se concretó la asesoría del jefe de los servicios médicos del Sporting, el doctor Antonio Maestro, galeno de referencia para Marcelino, al que le une una profunda amistad personal y a quien varios futbolistas del Valencia que sufrieron lesiones visitaron para contar con su opinión.

No fue el único ya que, posteriormente, se hizo oficial la contratación del asturiano Pablo Longoria, especialista en talentos jóvenes, como máximo responsable del Área Técnica. Y, desde el principio, fue un colaborador más Eugenio Botas, agente de Marcelino y una figura de gran ayuda en la planificación de la plantilla.