«Era como un hermano, es como si me hubiesen quitado una parte de mí»

Exjugadores y dirigentes del club rojiblanco lamentan la pérdida de un hombre «sociable y muy sportinguista»

I. A. GIJÓN.

El fallecimiento de Miguel Montes dejó un profundo pesar en aquellos que formaron parte de su extensa trayectoria en el Sporting. «Siempre lo tuve como un hermano mayor, es como si me hubiesen quitado una parte de mí», indica García Cuervo, que al igual que Manuel Vega-Arango compartió terreno de juego con él.

«Tuve la suerte de jugar con él en aquella célebre delantera que era Miguel Montes, Biempica, Alvaré, Pocholo y Amengual. Con el paso de los años compartimos muchos momentos», señala el expresidente del club gijonés, que destaca su mimo a la cantera tras colgar las botas. «Era una persona muy sociable, cercana y muy sportinguista», asegura con una visión que secunda el exdirectivo Roberto Entrialgo: «Conocí pocas personas así y sentí su muerte como si fuese la de alguien de mi familia. Llevaba al Sporting en el alma».

Vicente Miera, uno de los grandes iconos de la historia rojiblanca, está muy afectado por la noticia. «Teníamos mucha relación, casi de familia», enfatiza el exseleccionador nacional, que no se desplazó hasta Gijón para despedirse de su amigo por motivos de salud, aunque representaron al técnico sus hijos.

La relación entre Montes y técnico cántabro era muy estrecha. «Era el padrino de una hija mía y teníamos un vínculo de familia. Es un golpe duro y algo que deja huella. Miguel era un tío fantástico en todos los sentidos, no puedo decir nada malo de él. Estábamos en contacto permanente», asegura el santanderino.