«Era un hombre entrañable»

Yosu Uribe, Pepín Braña, Tino Fano o Jaime Reinares estuvieron entre los presentes./
Yosu Uribe, Pepín Braña, Tino Fano o Jaime Reinares estuvieron entre los presentes.

Amigos y familiares despiden emocionados al inolvidable Miguel Montes | Los que fueran compañeros y discípulos durante su trayectoria deportiva coinciden en destacar la valía humana del 'Chato'

ANDRÉS MENÉNDEZ GIJÓN.

Muchos minutos antes de las cinco, la horada fijada para el comienzo de la homilía, los alrededores de la Iglesia Corazón de María, en la desembocadura de la avenida Pablo Iglesias, lucían inmensos. Repletos de excompañeros, amigos, personalidades del deporte. Más de medio millar de personas se dejaron ver por la Iglesia del Corazón de María, ayer corazón del Sporting. Nadie quiso perderse el último adiós de Miguel Montes. Una persona recordada por los presentes como «entrañable y cercana».

El incesante brillo del sol, especialmente protagonista a primera hora de la tarde, marcó los prolegómenos del la despedida de Miguel Montes (Oviedo 1939-Gijón 2019). Fue un jornada muy emotiva, triste, cargada de emoción. Marcada por las lágrimas, abrazos y el luto que se sucedían a lo largo de la tarde a las puertas de la Iglesia. «Me siento vacío, desprotegido. Nunca olvidaré a Miguel», relataba, abatido, su inseperable García Cuervo, instantes antes de acceder a la celebración de la misa. La despedida de Montes no estuvo solamente en la homilía. Fueron horas de encuentros a lo largo de la tarde. «Lo importante del entrenador es ganarse al hombre», reconoció en vida Montes. Con su despedida de ayer quedó claro que 'El Chato', como era conocido por sus compañeros de quinta, se los ganó a todos. La homilía estuvo dirigida por Juan Lozano, parroco de la Iglesa Corazón de María, y por Fernando Fuello, capellán del Sporting, que por respeto a Lozano rechazó dirigir la celebración.

La despedida de Miguel Montes se inició mucho antes del inicio de la misa. A primera hora de la tarde, las inmediaciones del Corazón de María eran un continuo desfile. Tanto personalidades del fútbol, la pasión de Montes, como de familiares y amigos. Todos quisieron despedirse de un hombre «bueno».

Los hijos de Vicente Miera se desplazaron hasta Gijón para despedir a Montes

Excompañeros y amigos

Sus excompañeros formaban corrilos recordando anécdotas de tiempos pasados. Pocholo, Alberto, Novoa, Martínez o, Uría o Cuñarro. «Es una pena que nos tengamos que ver en días así», lamentaba Alonso. Solo unos metros más atrás, también entre los presentes, Churruca y Prieto, excompañero de Montes en el Oviedo, conversaban. «Fueron tiempos complicados. Éramos muy amigos, pero nos costaba ganar», bromeaba Prieto quien recordó el carácter «combativo» de Miguel, pero, sobre todo, «su faceta» humana.

En los aledaños de la Iglesia Corazón de María hay tiempo para más reencuentros y saludos. Se escucha la voz de Joaquín, acompañado de Jiménez, Abel, Claudio o Ciriaco. También Redondo, que representó al Sporting en el acto, tuvo palabras de cariño para Montes, su «valedor». «Gracias a Miguel he sido futbolista. Solo le puedo estar agradecido. Para mí es un día muy duro», afirma. A su izquierda estaba el expresidente Antonio Veiga que acudió a dar el último adiós. Como también Pepe Acebal, Sergio Sánchez, Caco Morán, David Cano, Iñaki Eraña, Pepín Braña, el presidente de la Federación Asturiana, Maximino Martínez, o el presidente de la Asociación de Veteranos del Oviedo, Vicente González Villamil. No podían faltar tampoco exdirectivos del club rojiblanco como Tino Fano, Roberto Entrialgo o Cortizo. Desde Palencia viajó Luis Sierra, que consideraba a Montes su padre deportivo, o los hijos de Vicente Miera, estrechamente vinculados a la familia Montes.

Tras las palabras de despedida de Juan Lozano, empezó el desfile y, después, llegó el silencio. Horas más tarde, Miguel Montes fue incinerado en el Tanatorio, en un acto íntimo. El 'Chato' ya ha llenado el cielo con su eterna sonrisa.

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