Isma Cerro: «Siempre quiero ir a por más»

Isma Cerro: «Siempre quiero ir a por más»

El extremeño, que se lesionó en el Tartiene en la primera vuelta, avanza en su recuperación

VÍCTOR M. ROBLEDOGIJÓN.

De un segundo a otro, el sueño de Isma Cerro en esta temporada se convirtió en una pesadilla ya conocida. Sucedió en el primer minuto del derbi de la primera vuelta en el Carlos Tartiere. El atacante extremeño encadenaba aquel día su segunda titularidad consecutiva tras un inicio de curso en el que no contó para Baraja, pero en un mal gesto al pelear por un balón dividido con Bárcenas junto a los banquillos se llevó la mano a la parte trasera de su rodilla derecha. Isma Cerro abandonó el campo entre lágrimas y en camilla. El diagnóstico de los médicos tras las pruebas confirmó las sensaciones: tenía afectados de nuevo los ligamentos y los meniscos que ya se había lesionado en dos ocasiones.

La de Cerro será la gran ausencia del derbi del próximo domingo en El Molinón en el bando sportinguista, o al menos la más difícil. Su lesión le ha obligado a cambiar las horas en el césped con el grupo por la soledad del gimnasio y la enfermería de Mareo. Su actitud, sin embargo, resultó en todo momento positiva. «Siempre tiene una sonrisa en la cara y es él quien nos anima a nosotros», aseguró Canella entonces. Cerro, en una serie de vídeos producida por el club, prometió no bajar el ánimo: «Siempre estoy animado y siempre quiero ir a por más. Esto es lo que me ha tocado y lo que hay que afrontar. Estoy con muchas ganas».

Isma Cerro tacha ahora los días en su calendario en jornadas a doble sesión en Mareo, seguido muy de cerca por el readaptador César Castaño y por los servicios médicos encabezados por el doctor Antonio Maestro. Ayer, sin ir más lejos, realizó varios ejercicios de conducción del balón sobre el campo número 2.

La primera semana tras la lesión fue la más dura, según reconoce el propio jugador. Al dolor físico propio del post operatorio se unía la frustración de ver un camino demasiado largo por delante hasta la recuperación. Especialmente importante fue el papel de Álvaro Jiménez, al que le une una gran amistad desde sus años juntos en la cantera del Real Madrid.

Álvaro acudió al vestuario del Carlos Tartiere en cuanto se percató del alcance de la lesión de su amigo y fue una de las primeras visitas que recibió en el hospital de Begoña tras su posterior ingreso. Curiosamente, su relación se había estrechado en una situación similar a la que atraviesa actualmente Cerro, pero por partida doble: los dos sufrieron lesiones de gravedad al mismo tiempo y la amistad se fortaleció a base de horas camilla con camilla en Valdebebas.

El trabajo de recuperación de Isma Cerro comenzó 16 días después de la lesión en su propia casa. Para regresar a Mareo tuvo que esperar 25 días. En las primeras sesiones, el trabajo se centró en recuperar poco a poco la movilidad de la articulación, aún inflamada. Luego avanzó con ejercicios en la piscina y otros de reeducación postural y del gesto deportivo, con muchas horas de gimnasio.

En un principio, los plazos hablaban de unos ocho meses hasta la completa recuperación en la lesión de Isma Cerro, pero al tratarse de una recaída -sufrió una rotura de la plastia que le colocaron en una de las operaciones previas- el tiempo lejos de los terrenos de juego podría llegar a un año.

«Por su carácter y mentalidad va a volver con mucha fuerza y a ser el mismo que vimos en el filial y a pinceladas este año en el primer equipo», aseguró José Alberto tras conocer su lesión. El técnico ovetense lo conoce bien y puede que tenga ya su primer fichaje para la próxima temporada.

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