Fútbol Club Barcelona

El VAR une al Barça en la queja, pero no tapa el debate futbolístico

Leo Messi durante el Barcelona-Girona/Reuters
Leo Messi durante el Barcelona-Girona / Reuters

La interpretable expulsión de Lenglet sigue escociendo, pero nadie entiende lo vulnerable que fue el Barça con 10 ante el Girona y Valverde hace autocrítica

P. RÍOSBarcelona

El FC Barcelona se ha definido siempre como un club partidario del VAR y jugadores como Busquets, Piqué y Messi, precisamente tres de sus capitanes, son firmes defensores de su aplicación en la Liga. Así seguirá siendo pese a que en el club azulgrana se sienten perjudicados por una decisión en el césped del árbitro extremeño Jesús Gil Manzano a instancias, en una sala con televisiones, del colegiado madrileño Carlos del Cerro Grande: la expulsión de Lenglet ante el Girona (2-2).

Con 1-0 en el marcador y una hora por delante, Pere Pons llegó tarde a la presión sobre el central francés y le hizo una falta peligrosa para su integridad física. Lenglet, al verle venir con tanto ímpetu, le recortó, pero como acto reflejo sacó el codo más de la cuenta para protegerse, quizás, no a la altura de la cabeza, pues se estaba inclinando en el regate, con la mala suerte de que el centrocampista del Girona, también desequilibrado por su propia falta, bajó la cabeza lo suficiente para impactar con el brazo del ex sevillista. Los dos quedaron doloridos. Gil Manzano pitó falta de Pere Pons, quien incluso se disculpó a Lenglet y afirmó después que «fue un choque». Pero desde el VAR avisaron al árbitro del codazo y, tras revisar la jugada, expulsó al francés y pitó falta a favor del Girona.

El despropósito estaba consumado. El VAR entró en una jugada interpretable. La primera falta siempre fue de Pere Pons. Gil Manzano ha expulsado ya a cinco jugadores del Barça y sólo a tres de sus rivales, un dato extraño cuando la posesión casi siempre es azulgrana y las faltas duras son de los adversarios. Del Cerro Grande perdonó en la jornada anterior la segunda amarilla a Illarramendi en cuatro ocasiones en el Real Sociedad-Barça pero desde el VAR se transformó.

Piqué reprochó a gritos en el descanso su decisión a Gil Manzano y le recordó «el historial». Messi no le dio la mano tras el pitido final molesto por un par de claras faltas que no le concedieron y Busquets señaló tras el partido que «el VAR debe usarse de forma correcta y con el mismo criterio para todos los equipos». Hasta Valverde cuestionó «las lagunas» del videoarbitraje, muy sensible con acciones interpretables y pasivo con faltas claras a favor o en contra igual de determinantes.

El técnico sí hizo autocrítica por no dar entrada a Umtiti de forma inmediata tras la roja a Lenglet. Con sólo un central, Piqué, y Busquets ayudando llegó el 1-1 de Stuani antes del descanso. También lamentó la falta de atención en el 1-2 del uruguayo y aplaudió la reacción que se quedó en 2-2 pero que mereció la remontada. Su preocupación iba más allá del VAR. Las rotaciones iniciales (Semedo, Arthur, Arturo Vidal y Lenglet) no funcionaron, el esfuerzo con 10 amenaza con pasar factura en Leganés, Lenglet puede jugar ante el Tottenham sin confianza (Umtiti tiene sanción europea) y el juego sigue sin convencer. El VAR merece un debate, pero no tapa que el Barça, pese a sus buenos resultados, no acaba de intimidar.

 

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