Listas para los derbis desde la cuna

Listas para los derbis desde la cuna

María Yenes y Alejandra Moro saben lo que es defender un escudo al que son fieles desde niñas

MARÍA SUÁREZ OVIEDO/GIJÓN.

El domingo El Molinón abre sus puertas para albergar un nuevo derbi, el cuarto después de la vuelta del Real Oviedo al fútbol profesional en 2015 y el decimonoveno que disputa el Sporting como local en Segunda División. Son veintidós los elegidos para enfundarse las elásticas de los dos grandes del fútbol asturiano en una cita tan especial, pero son miles de niños y niñas los que sueñan con defender los colores de su equipo desde el verde algún día. María y Alejandra, lo hacen desde tienen consciencia.

En pleno arranque del 2019 si alguien ha sido protagonista en la sociedad en general y en el deporte en particular ha sido la mujer. Han sido incontables los ejemplos de tenacidad, persistencia y capacidad para generar cambio en el deporte, y aún está reciente en la retina el hecho de que el fútbol femenino español haya batido récords mundiales de asistencia a un campo de fútbol en un partido de la Liga Iberdrola.

Hasta hace unos años era inimaginable ver a mujeres batirse en duelo en un partido como el del próximo domingo, pero ahora, la historia se escribe también a golpe de derbis en Mareo y en El Requexón. La involucración de Sporting y Real Oviedo en el fútbol femenino ha hecho que sean muchas las niñas que pasan de soñar en los recreos con jugar en sus equipos a poder hacerlo de verdad: en las instalaciones de sus clubes del alma, con el escudo que veneran desde que eligieron el rojo o el azul.

Aunque no son las únicas, hay dos de las más de mil futbolistas que compiten en nuestra región que cumplen ese sueño: María Yenes y Alejandra Moro tienen la suerte jugar en sus equipos de toda la vida. Después de competir, se escapan a sus templos y los colores de sus camisetas traspasan más allá de la propia indumentaria que visten cada semana.

El sentimiento inexplicable

María Yenes (Gijón, 2000) lo tenía todo para pintar su futuro de rojiblanco: una familia totalmente sportinguista y un abuelo que acudió raudo y veloz a por el abono de su nieta cuando esta apenas tenía unos días de vida. «Desde pequeña me inculcaron, no sólo los colores, sino también los sentimientos por el Sporting. Siempre que puedo intento ir a El Molinón, el mayor impedimento que pueda interponerse es que juguemos nosotras», comenta Yenes. La delantera, que milita en la Segunda División, recuerda a la perfección los nervios de su debut con el conjunto rojiblanco. Ese partido, que afrontó tan emocionada como feliz por jugar en su equipo, es sólo equiparable a la ilusión que le generó a la futbolista ver a su club ascender con Preciado en el banquillo. «Tenía sólo 8 años y para mí aquello fue alucinante. Ver a toda la ciudad volcada y a la afición celebrándolo en las calles me marcó», explica Yenes.

Para la sportinguista, que estará el domingo en El Molinón, pensar en jugar en su equipo de toda la vida -el mismo con el que vibraba en el campo- era inimaginable. «No sé cómo explicar lo que supone para mí defender este escudo. Jugaba por diversión, porque veía a mi hermano hacerlo, lo que no podía pensar era que mi sueño se iba a hacer realidad», subraya la gijonesa.

La atacante sabe perfectamente lo que es jugar un derbi y mucho más lo que implica ganar o perder en un partido que supone «una lucha» entre ciudades y dos sentimientos cruzados que se ha mantenido en el tiempo pese a que no volvieran a tener lugar hasta hace dos años. «Un derbi siempre es un derbi, por muchos años que pasen los sentimientos siguen ahí y no ha cambiado nada. Siempre es diferente jugar un derbi, más aún cuando lo sientes. Es tan difícil de explicar lo que significa como lo que sientes al vestir la camiseta de tu equipo», explica la propia futbolista.

En los brazos de Tomic

Alejandra Moro (Oviedo, 2001) fue lo que se dice, literalmente, una oviedista de cuna. Al poco de estar en brazos de su madre su padre la hizo socia del Real Oviedo y le regaló con orgullo y una dulce garra algo de mucho valor: su primera equipación azul. A los cuatro meses, y sin poder darlos aún por sí misma, su padre daba un paso más y conseguía que su pequeña saltara al césped en brazos de Tomic. Ella aún no lo sabía, pero era el último partido del Real Oviedo en Primera División y enfrente de lo azules estaba todo un Real Madrid de la época. Moro, que va todos los fines de semana al nuevo Carlos Tartiere, solo se pierde un partido cuando está convocada con el Real Oviedo femenino y toca viajar. La defensa, además, tiene muy reciente su mejor recuerdo como oviedista defendiendo una camiseta que se ha enfundado desde bebé hasta ahora. «El primer derbi de esta temporada fue por muy importante para mí, porque el año pasado me perdí los dos por lesión. Para mí es especial estar defendiendo esta camiseta, de pequeña sueñas con que eso algún día sea posible y yo por suerte lo conseguí», destaca la futbolista carbayona.

La ovetense, que será una de las 1.200 voces azules que viajen a Gijón, tiene tres momentos a corto plazo grabados en la mente como oviedista: el partido de play-off contra el Cádiz en el Tartiere y los dos derbis que ha albergado el estadio carbayón en estos dos últimos años. Pero las imágenes azules que guarda la retina de la jugadora carbayona van mucho más allá y reflejan los últimos años de dificultades que ha pasado el Real Oviedo. «Recuerdo las manifestaciones organizadas en aquella época tan complicada, en la que el oviedismo salió a la calle. Mis padres siempre me recuerdan cómo recorríamos los campos de Tercera siguiendo al equipo. Yo, nada más bajar del autobús de la peña siempre preguntaba, ¿cuándo empezamos a gritar?», rememora la joven futbolista.

Para la central el derbi es «el partido más esperado del año» para jugadores y aficionados, y además tiene connotaciones diferentes tras «tantos años» luchando por volver al fútbol profesional. «La temporada está siendo buena, el equipo supo sobreponerse a las lesiones y pese a la igualdad confío en que nos meteremos en play-off», analiza la jugadora.

Un resultado para el domingo

Yenes espera un partido de lo más igualado en El Molinón, a sabiendas de que un derbi anula tanto rachas como diferencias entre equipos. La delantera quiere una victoria local y apuesta por un 2-1 aunque sabe de la «dificultad» de lograr los tres puntos. Para la sportinguista viene de una temporada que ha sido como una pequeña gran montaña rusa, pero las tres últimas victorias, indica, dejan al equipo en una situación idónea para intentar alargar la buena racha ante el eterno rival. Moro coincide en que el partido se decidirá por detalles y apunta al equipo que cometa menos fallos se llevará el encuentro. La oviedista vaticina un 0-2 a favor de los suyos y señala a Champagne, Tejera y Berjón como hombres importantes del Real Oviedo..

Ambas tienen otro deseo común: que pronto sus estadios acojan un derbi femenino y el efecto 'Wanda' se convierta en una realidad aún mayor.