Lucía García, en el once titular que llevó a España a octavos

La delantera asturiana Lucía García se adelanta a la portera china Shimeng Peng, pero el balón se perdió por la línea de fondo. /EFE
La delantera asturiana Lucía García se adelanta a la portera china Shimeng Peng, pero el balón se perdió por la línea de fondo. / EFE

La delantera allerana, dueña de la banda derecha, protagonizó buena parte de las acciones de ataque de la Selección Española

J. GÓMEZ PEÑALE HAVRE.

Los veranos de la infancia disfrutan de un lujo que la edad adulta borra. Los niños pasan esas largas vacaciones desentendidos. Sin más objetivo que disfrutar sin preocupaciones ni responsabilidad alguna. Bastan un balón y un rival al que encarar. Dos regates, o más, y rematar a la escuadra. Lucía García nació en el hospital de Cruces, que sí contaba con un área especializado en partos múltiples (tiene tres hermanos gemelos), y creció en Pola del Pino (Aller) dando patadas a un balón. Feliz. Así llegó al Athletic y, con apenas 20 años, a la Selección Española, con la que ayer se enfrentó a China en este Mundial. Jugó como es. De cara. A divertirse. La esencia del fútbol. Jorge Vilda, el seleccionador, puso por primera vez a la joven allerana como titular. Le reservó la banda derecha del ataque, que fue como su patio de juegos.

Puro nervio fuera y dentro de la cancha, Lucía García asustó a China ya en el minuto 2. Se adelantó por velocidad a su defensora y alcanzó un balón al hueco. Sorteó a la portera asiática y, lástima, se quedó sin hueco para rematar. Fue el primer aviso. Enseguida llegó el segundo, en el minuto 8. Jennifer, la jugadora que enhebra todo el juego de España, envió un pase al área. Lucía, que dio un paso adelante por puro instinto, llegó a tocar el balón con la puntera, aunque en una postura muy forzada. La jugadora del Athletic y sus compañeras se divertían. Como en aquellos veranos despreocupados.

En el pasado Mundial, en Canadá 2015, España era debutante. Y Lucía, una adolescente que trasnochaba para ver los partidos desde su casa. Soñaba despierta. Y ahora, con botas de tacos, pisa el césped de ese sueño. Junto a Patri Guijarro, Nahikari García y Aitana Bonmatí, conforma la nueva ola del fútbol femenino español. Sin complejos. Ante China salieron a por el pase a octavos de final, un territorio nunca transitado. A romper fronteras.

Una pelota 'imposible'

Lucía también se ocupó de la banda derecha en la segunda mitad. Y pronto, en el minuto 6, Jennifer Hermoso se quitó de encima con un taconazo a tres defensoras chinas. Lucía García voló hacia ese pase y con un toque dejó sola a Nahikari, que no tuvo puntería ya en el área rival. España iba a más. Acorraló con su presión a China. Un rechace dejó el balón a los pies de Lucía en el punto de penalti. Disparó, pero rodeada de rivales. La asturiana insistió apenas cuatro minutos después y alcanzó junto a la línea de fondo una pelota que ya todo el estadio daba por perdida. Una de las bolas que dicen 'imposibles'. Pues no. Se tuvo fe. La recogió sobre la raya. Se giró y dio el pase atrás. Tampoco encontró una compañera.

En su debut como titular, Lucía García estuvo en el campo hasta el minuto 85. Celia Jiménez ocupó su lugar. El empate a cero inicial no varió y España logró el pase a octavos. La camada de Lucía sigue ampliando su horizonte mientras se divierte jugando al fútbol.