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Rusia 2018

Asalto al muro iraní

La Roja, en un entrenamiento./Agencias
La Roja, en un entrenamiento. / Agencias
Grupo B

España se prepara para superar con paciencia y talento a un rival ultradefensivo y encarrilar hoy en Kazan el pase a los octavos de final

JON AGIRIANOEnviado especial a Kazan

Un partido disputado hace cuatro años puede parecer un poco caduco para extraer conclusiones, pero sí puede servir para que un equipo se haga una idea aproximada de lo que le espera. A la España de Fernando Hierro, que esta noche disputa en Kazan un encuentro decisivo para definir su suerte en la fase de grupos, le vendría bien visionar el Argentina-Irán del Mundial de Brasil. Se jugó en Belo Horizonte. La futura subcampeona del mundo las pasó canutas para acabar ganando a la selección de Queiroz con un golazo de Messi en el descuento. Hasta ese momento, durante más de noventa minutos, la albiceleste no fue capaz de batir a Alireza Haghighi. Es más, apenas le hizo ocasiones y se llevó varios sustos de muerte con los contragolpes rivales. De hecho, Sergio Romero fue la estrella de la tarde.

No se trata de que La Roja se preocupe en exceso sino de aceptar una realidad incuestionable: cuesta mucho hacerle un gol a Irán. En toda la fase de clasificación para Rusia, sólo concedió dos, ante Siria cuando ya no se jugaba nada. Y en su primer partido en este Mundial, tras sumar siete amistosos más también imbatida, consiguió mantener su portería inmaculada y acabó ganando al final con un gol en propia puerta de Marruecos. Por supuesto, ninguno de los rivales de los iraníes en estos años ha tenido el nivel de España, a cuyos jugadores calificó ayer Queiroz de «superhombres». Pero aún así hay que presumirles una buena armadura que los pupilos de Fernando Hierro tendrán que resquebrajar con buen fútbol y mucha paciencia. No se trata, es verdad, de algo a lo que no estén acostumbrados. La mayoría de los equipos que se enfrentan a la selección española lo hace con una sola idea entre ceja y ceja: protegerse y verlas venir. Los iraníes, conscientes de que hoy tienen una oportunidad de hacer historia, lo harán suspirando por alguna opción a balón parado. Son muy fuertes en esa parcela.

Más allá de aquel Argentina-Irán de 2014, lo cierto es que La Roja tiene a mano una referencia mucho más cercana que puede serle útil esta noche: el amistoso contra Túnez en Krasnodar el pasado día 9. Le faltó ritmo al equipo, se estrelló una y otra vez contra una defensa muy alta y bien plantada, y acabó ganando en los minutos finales a base de insistir. Durante largos tramos del partido, España cayó en una retórica vacía que hoy debe evitar desde el principio. Dejar que el partido se vaya espesando y surjan los nervios puede ser muy peligroso. Y al revés: una vez abierta la portería que ahora ocupa Alireza Beiranvand, un tallo de casi dos metros cuya biografía ha dado pie a muchos reportajes -fue pastor en las montañas de Lorestan y tuvo que buscarse la vida en Teherán para ser futbolista-, La Roja podría plantearse buscar un resultado abultado. De lograrlo, dejaría casi sellado su pase a los octavos de final.

Duro examen para Costa

Salvo que decida apostar por Thiago en lugar de Koke como acompañante de Busquets dada las características del equipo de Queiroz, todo indica que Fernando Hierro repetirá esta noche en el Kazan Arena el once que se enfrentó a Portugal. El seleccionador ni se plantea prescindir de De Gea, el único jugador que quedó bajo sospecha en el debut, y todos los demás cumplieron bien o muy bien. Uno de ellos fue Diego Costa, al que le espera un duro examen ante un equipo ultradefensivo, obsesionado con no dejar espacios.

No juega nada a gusto ante este tipo de retaguardias muy pobladas y atrincheradas el hispano-brasileño, pero tendrá que hacer valer al menos su instinto rematador. Y es que en él acabarán muchas de las jugadas que inventen Isco, Iniesta y Silva, cuya imaginación para atacar los espacios reducidos será determinante. En el caso de los laterales, otro factor muy importante en los asaltos a rivales amurallados, tampoco hay discusión. Jordi Alba es fijo y Nacho, aunque tenga menos poderío ofensivo que Odriozola, se ganó el puesto en Sochi, al menos hasta que reaparezca Carvajal, que ya está disponible y tal vez empiece a jugar en el tercer partido, contra Marruecos.

En su rueda de prensa de ayer, Fernando Hierro dejó claro que era muy consciente de las dificultades que le plantearán los iraníes. No se fía un pelo. «Irán tiene los conceptos muy claros y no se sale de su guión. Son jugadores con físico, peligrosos a balón parado. Lo tiene muy bien preparado todo en un partido», aseguró. El nuevo seleccionador, pese a todo, tiene buenas sensaciones, las que le transmitió el equipo en su debut. «Llega un partido peligroso. Cada cinco días tenemos el último partido. Es complicado, complejo, porque hay que llegar con opciones al tercero. Habrá dificultades. Será duro, pero estamos con confianza. Tenemos una personalidad y eso es importante», aseguró.

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