El Sporting B prolonga su dulce momento

Jugada del Sporting B - Vitoria./Jorge Peteiro
Jugada del Sporting B - Vitoria. / Jorge Peteiro

Los gijoneses enlazan su tercer triunfo y mantienen el pleno desde la llegada de Manolo a su banquillo con una remontada ante el Vitoria

IVÁN ÁLVAREZ

Paso de gigante hacia la permanencia del Sporting B, que derrotó al Vitoria para encadenar su tercera victoria y prolongar el pleno de puntos desde que Manolo Sánchez Murias se hizo con las riendas del equipo. El conjunto gijonés, reactivado desde el relevo en el banquillo, enmendó un titubeante inicio con una remontada liderada por el descaro de Pelayo Morilla y la precisión en el golpeo de Pedro Díaz.

3 Sporting B

Christian Joel; Ramón, Villalón, Pelayo Suárez, Carlos Cordero; Pedro Díaz, Gragera; Pablo Fernández, Chiki (Rubén Sánchez, m. 66), Pelayo Morilla (Garcí, m. 79) y Santamaría (Sandoval, m. 84).

2 Vitoria

Jon Mikel; Brani, José Hernández, Kaiser, Kike Pina; Txaber, Alain Ribeiro (Atienza, m. 60); Luis Lara (Xesc Rergis, m. 78), Miguel Marí (Obi, m. 68), Jaime Dios y Urko

goles
0-1: m. 16, José Hernández. 1-1: m. 21, Pelayo Morilla. 2-1: m. 40, Santamaría. 2-2: m. 48, Miguel Marí. 3-2: m. 62, Chiki.
árbitro
Patiño Álvarez (Comité Madrileño). Amonestó a los locales Carlos Cordero, Gragera, Santamaría y Christian Joel; y a los visitantes Brani y Kike Pina
incidencias
partido disputado en el campo número 1 de Mareo ante unos 600 espectadores.

Con la misma formación inicial que había derrotado la jornada anterior al Langreo, el Sporting B buscó dar continuidad a su senda victoriosa en un choque parido con un ritmo alto, que alimentaba las imprecisiones y el intercambio de llegadas a ambas áreas, sin aduanas en la medular. La primera escaramuza la protagonizó Kike Pina, que conectó un zurdazo desde la frontera del área escupido por el poste derecho de la portería defendida por Christian Joel. Un servicio cerrado desde el costado de Ramón que Jon Mikel desvió a córner fue la réplica de los rojiblancos, obligados a remar a contracorriente recién superado el cuarto de hora inicial.

En una acción a balón parado, Christian Joel no conectó con potencia su despeje de puños y el balón, que lo terminó de amansar casi involuntariamente Kaiser, lo remachó a la red sin oposición José Hernández. Con el marcador a su favor, el Vitoria comenzaba a imponer su ritmo, pero apareció el talento individual rojiblanco. La genialidad. Gragera conectó con Pelayo Morilla, que se zafó de su marcador con un recorte con la zurda y envió un derechazo a la escuadra con el que restableció las tablas. Bajaron entonces las pulsaciones del choque y las llegadas, hasta que volvió a intimidar el conjunto dirigido por Manolo Sánchez Murias en un saque de esquina lanzado por Pedro Díaz que se paseó por el área pequeña sin que Chiki ni Santamaría fueran capaces de rematarlo.

Cuatro minutos después, también desde el banderín de córner se gestó la ventaja rojiblanca. Pedro Díaz combinó con Carlos Cordero antes de colgar un balón al segundo palo que cabeceó Villalón y empujó a la red en boca de gol Santamaría. Bajó el telón la primera mitad con una galopada de Jaime Dios, que con potencia se plantó ante Christian Joel, que hizo valer su corpulencia para frustrar el remate y mantener la ventaja local.

Respondió con autoridad el Vitoria en la reanudación. A los tres minutos de la segunda parte, Urko le ganó la disputa a Pelayo Suárez ante los reclamos sportinguistas de falta y se plantó en la frontal del área para cederle el balón a Miguel Marí, que finalizó la acción con sangre fría para poner el empate. Preludió el gol local un testarazo desviado de Santamaría tras una falta lateral colgada por Pedro Díaz, que volvió a lucir la precisión quirúrgica de su golpeo para que su equipo volviese a tomar ventaja. El sierense ejecutó un golpe franco muy cercano al área con un lanzamiento que repelió el larguero y Chiki embocó para firmar el 3-2. Sin excesivos apuros, conservó la renta el filial sportinguista para encadenar su tercera victoria ante un Vitoria que buscó el empate con más ímpetu que precisión en el tramo final.