Juanele, entrenador

Juanele, entre el delegado Patiño y el primer entrenador, Javier Castaño, ayer, en Avilés. / OMAR ANTUÑA
Juanele, entre el delegado Patiño y el primer entrenador, Javier Castaño, ayer, en Avilés. / OMAR ANTUÑA

El exrojiblanco trabaja como ayudante de Javier Castaño en el segundo equipo juvenil del Roces

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

Lo tiene muy claro. «Javier (Castaño) es el entrenador. Yo estoy aquí para ayudarle en lo que necesite. Tanto a él como a los chavales». Respetando ese escalafón, Juan Castaño Quirós, futbolísticamente conocido por Juanele, acompaña a su tocayo de apellido en la preparación diaria y en los partidos del segundo equipo juvenil del TSK Roces, pero sin dudar a la hora de corregir posiciones a las jóvenes promesas o felicitarles tras una buena acción.

Juanele estuvo ayer en el área técnica, al lado de Castaño, animando a sus jugadores en el amistoso que el conjunto gijonés ganó, en el campo Santo Domingo de Miranda, al Avilés Stadium juvenil (2-3).

Tal como informó EL COMERCIO, Javier Castaño propuso a Juanele, al que le une una profunda amistad, compartir banquillo en la escuela del Roces. 'El Pichón' no lo dudó «ni un segundo» y volvió al nido, al club de su barrio, en el que dio los primeros pasos de una carrera que le llevó a lo más alto.

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«Jugué de pequeño allí. El Roces es como mi casa. Y me encanta estar con los chavales. Me veo reflejado en ellos. Hacen casi las mismas cosas que antes con 16 o 17 años: las picardías, las ganas de aprender...», dice Juanele en el descanso, tras dar junto a su valedor algunas instrucciones a los futbolistas de cara al segundo tiempo, en el que se suman las pruebas con los cambios.

La perspectiva es diferente fuera del rectángulo: «Lo pasas mal porque querrías estar dentro, pero sufre más el futbolista por el esfuerzo y la presión que tiene por ganar». Juanele no pierde detalle del juego, comparte opiniones con el míster y no deja de dirigirse a los futbolistas: «Ábrete más a banda, suelta el balón rápido y vete», le pide a uno de los extremos del equipo gijonés.

El exfutbolista internacional lleva ocho días ejerciendo de ayudante de Castaño en el TSK Roces B y espera que su estancia sea positiva, sin plantearse iniciar una carrera como entrenador profesional: «Eso no es posible, entre otras cosas porque estoy jubilado. Sigo el fútbol de cerca, es lo que más me llena, y me gustaría seguir ligado en estas categorías, con los chavales. Sin más pretensiones que disfrutar y aportar desde mi experiencia de jugador, tanto cuando empezaba como de profesional».