Plata dorada para España

Las jugadoras, con la plata. /
Las jugadoras, con la plata.

La selección española cae 72-101 contra el inabarcable equipo de Estados Unidos, pero logra una medalla de incalculable valor

EMILIO V. ESCUDEROrío

España contra lo imposible. Una final frente a un muro. Ante un equipo que llevaba 48 victorias consecutivas en los Juegos, invicto desde Barcelona 92 y cuyos partidos en Río se habían decidido por una diferencia media de 38 puntos. Oro inalcanzable para una selección española que sabía que la meta había llegado en semifinales. Obligadas a soñar, las españolas lo hicieron durante diez minutos. Un cuarto completo en el que España dio la cara y mantuvo a raya a Estados Unidos. Hizo humano al 'Dream Team' femenino durante ese tiempo en el que hubo hasta esperanza. Una luz vaga al final de un túnel estrecho. Espejismo hecho añicos sin avisar que confirmó lo inevitable y que daba más valor a una plata dorada. La primera del baloncesto femenino español. Premio a las generaciones pasadas y motivo de orgullo para las futuras.

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Tras lograr el pase a la final, las jugadoras de la selección no disimulaban. ¿Para qué? «Luchar, vamos a luchar, pero no queremos engañar a nadie», reconocía Laia Palau, la capitana. La más sincera. La veterana. La que ha pasado por todas las épocas de este equipo. De los disgustos a las alegrías. Ella, como el resto de sus compañeras, tenían claro que no había nada que hacer. Habían tocado su techo con la plata asegurada ante Serbia, aunque saldrían a la cancha a dar guerra. Así lo hicieron, con unos primeros minutos que animaron al público y le pusieron salsa al partido. Diez minutos de tú a tú contra Estados Unidos en los que Alba Torrens volvió a llamar a las puertas de la WNBA. «No voy porque para mí es más importante la selección», reconocía poco antes de ir a los Juegos. La balear soñaba entonces con esta medalla que hoy es una realidad y que ella celebró con otro gran partido (18 puntos), sobre todo en ese inicio eléctrico que llevó a España a liderar hasta por tres puntos (14-17, min. 8). Una heroicidad ante un equipo que es un gigante.

Para hacerse una idea de la distancia entre Estados Unidos y el resto basta mirar su puesta en escena. Emparejamientos desiguales con una diferencia física brutal. De hasta veinte centímetros en algunos casos. Músculo que marca su juego y le da una ventaja definitiva. Contra España eso se tradujo en un dominio absoluto del rebote (16-7 al final del primer cuarto). Segundas oportunidades que enmascaran los fallos.

Al músculo, la selección opuso ganas. Ilusión. La lucha que es seña de identidad de este equipo que no ha parado de dar pasos para llegar hasta esta final. Se batía el cobre España con brío, demasiado en ocasiones, y eso puso con problemas de faltas a Nicholls y Ndour. Por ahí comenzó a descoserse el equipo de Mondelo, destrozado poco después por los triples de Diana Taurasi y Maya Moore.

La compañera de Anna Cruz en Minnesota sacó a relucir la otra parte que caracteriza a Estados Unidos, que además de su físico, cuenta con doce excelentes jugadoras. Entre ellas destacó Moore, precisa en el lanzamiento y muy inteligente en la dirección. Moore nació teledirigida para el baloncesto. Una estrella precoz que ha triunfado siempre. En Estados Unidos, España, China... Una estrella mundial que ha alargado su compromiso con la selección desde Londres 2012.

Ella es uno de los pilares básicos de este 'Dream Team' que parece imposible de batir y que ayer sumó su sexto oro olímpico consecutivo. Un parcial de 13-3 derribó definitivamente a España (37-24, min. 14) y tranquilizó a Lucas Mondelo. El técnico nacional, el único que de verdad albergaba alguna esperanza, bajó ahí también los brazos y vivió el encuentro con más sosiego. Disfrutando de la fiesta del baloncesto femenino español.

Aunque la distancia fue creciendo, el marcador ya no importaba. Asumida la derrota, las españolas se dedicaron a disfrutar del momento. Una final olímpica con la que muchas soñaron y que quizá tarde en repetirse. Por eso, Mondelo puso en la pista a todas sus jugadoras, artífices de este éxito por el que tanto lucharon nombres como Amaya Valdemoro, Elisa Aguilar, Blanca Ares. En nombre de todas ellas lucía ayer feliz Isa Sánchez en el banquillo nacional, emocionada la ayudante de Mondelo por todos esos años de lucha que han quedado atrás y que están recompensados por esta plata que supone un triunfo histórico para la canasta nacional.