Estados Unidos arrolla a Serbia y cierra Río con otro oro

Los estadounidenses celebran su triunfo. /
Los estadounidenses celebran su triunfo.

Durant fue el mejor de un partido sin historia que apenas duró igualado un cuarto

EMILIO V. ESCUDERO

La final olímpica de baloncesto apenas duró diez minutos. Fueron los que tardó Estados Unidos en romper el duelo contra Serbia. Un parcial de 3-17 con el que dejó claro que el oro iba a viajar hasta América (17-28, min 13). Sin sorpresas. Sin resistencia. El duelo, desigual, se acabó ahí. No luchó Serbia como suele hacerlo y bajó los brazos a las primeras de cambio.

La selección americana, que tuvo que sudar para eliminar a España en semifinales, veía cómo el partido se decantaba casi por inercia, con un Kevin Durant inspiradísimo (30 puntos), que fue el mejor de la final. De nuevo la supremacía física fue el pilar de los americanos, superiores en el rebote y acertados en esas segundas oportunidades.

DeMarcus Cousins, que ante la selección española apenas apareció, fue el escudero perfecto de Durant en la final. Implacable en la zona, donde se hizo un gigante para desesperación de Djordjevic. El técnico serbio, acostumbrado a competir siempre hasta el final, tuvo que rendirse. No era el día de los suyos, superados en todas las facetas del juego.

Al descanso, la distancia era ya abismal (29-52) e invitaba a los europeos a sacar el orgullo para evitar que la derrota fuera la más abultada de una final olímpica. Ese dudoso honor lo ostenta Croacia, que en Barcelona92 cayó ante el Dream Team por 32 puntos. En Río 2016 fueron 30 al final (96-66), aunque la sensación es de que Estados Unidos se dejó ir para que el reloj corriera rápido. Oro que confirma su superioridad en el baloncesto olímpico, donde han copado el primer puesto tanto en chicas como en chicos desde 2008.