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Juegos Olímpicos

Mo Farah, el refugiado más rápido de Londres

Mo Farah celebra una victoria.
Mo Farah celebra una victoria. / Afp
  • El atleta huyó del conflicto de Somalia y recaló en la capital británica donde se ha forjado una triunfal carrera como fondista

La vida de Mohamed Farah (Mogadiscio, 1983) siempre ha sido una carrera de resistencia. De fondo y aguante. En 1993 tuvo que salir corriendo del conflicto somalí para recalar en Londres –donde residía su progenitor– con el estatuto de refugiado. Fue allí donde un profesor de educación física llamado Alan Watkinson quedó prendado con su talento al verlo en acción en su escuela. Farah comenzó dando patadas a un balón (para eso también valía) y lanzando la jabalina como si tratara de expulsar los pérfidos recuerdos que yacían en sus retinas.

Pronto hizo público su talento para correr como un galgo en largas distancias, que requieren de una trabajada táctica para dosificar las energías. Farah fue cinco años consecutivos campeón inglés en categoría juvenil de cross y, en 2001, quedó segundo en categoría junior en el europeo de la misma disciplina. Su sprint mediático llegó en la temporada 2006. Con una marca de 13:09 en los 5000 metros, consiguió el segundo mejor tiempo de la historia del Reino Unido, solo superado por el mítico David Moorcroft. Un mes más tarde, el atleta de origen somalí se alzó con una plata en el Campeonato Europeo de Atletismo de Gotemburgo y cuando la temporada daba sus últimos bandazos se proclamó campeón de Europa de cross.

Al año siguiente, este todo terreno, consiguió un sexto en el campeonato Mundial de Osaka. Un posición que, pese a ser algo escasa para su calidad, repitió en 2008 en los 3000 metros en pista cubierta en Valencia. Así llegaron los Juegos Olímpicos de Pekín, donde no pudo acceder a la final. Pero todavía tenía tiempo para resarcirse. En 2009, se proclamó campeón europeo en pista cerrada en una de sus especialidades: los tres kilómetros. Ese mismo febrero había conquistado el récord británico que arrebató a Steve Cram. Su carrera ya había despegado por estas fechas. En el campeonato Mundial de Atletismo de 2011 fue medalla de oro en los 5000 y se llevó la plata en los 10000. Por ello, fue elegido mejor atleta de Europa en la Gala del Atletismo Europeo en Tenerife.

Pero Farah quería más. Los campeones son insaciables. Así conquistó el puesto más alto del podio en el campeonato Europeo de Atletismo de 2012 en los 5000 metros. Ese parecía que iba a ser su año. El culmen a una huida apresurada de Somalia para convertirse en un atleta de leyenda. En los Juegos de Londres obtuvo la medalla de oro en las dos disciplinas de fondo: 5000 y 10000. No contento con este hito, en la siguiente temporada batió el récord de Europa de los 1500 metros que estaba en posesión del español Fermín Cacho. No había quién le frenase. Volvió a escribir su nombre en los anales del atletismo con otra gesta: campeón de los 5 y los 10 kilómetros en el Mundial de Moscú. En la primera distancia repitió un año después, pero en este caso en el Mundial de una ciudad que siempre le trajo grandes recuerdos: Pekín.

Farah reside en los Estados Unidos, en la ciudad de Eugene y es entrenador por Alberto Salazar. Con un pasado turbulento por ser un refugiado en Europa, en la actualidad es considerado el mejor fondista pese a no haber sido capaz de romper alguno de los récords más importantes como son los de las dos categorías (5000 y 10000) en las se ha revelado como gran dominador. Llega a los Juegos de Río como favorito y tratará de establecer unas nuevas marcar que le recuerden como siempre a este refugiado cuya vida siempre se ha escrito a la carrera.