En busca de sucesor para Busto

Manuel Busto, tras ganar el Descenso del Sella de 2013. /
Manuel Busto, tras ganar el Descenso del Sella de 2013.

La retirada del palista maliayo abre el abanico de candidatos a la victoria en K-1 y refuerza el favoritismo de Kiko Vega, subcampeón de la pasada edición

I. ÁLVAREZ GIJÓN.

La edición número 69 del Descenso Internacional del Sella estará marcada en su modalidad de K-1 por la ausencia del gran dominador de la prueba. Manolo Busto confirmó, tras conquistar su séptimo cetro individual en aguas riosellanas, su decisión de no pugnar por el triunfo en solitario. Una resolución que dejaba a la competición sin uno de sus referentes de la última década y ampliaba el ramillete de favoritos.

El palista maliayo ejercerá como pregonero de la competición que se disputará este fin de semana. Él leerá los versos de Dionisio de la Huerta en la mañana del sábado como pistoletazo de salida a una prueba que afrontará desde una nueva perspectiva, la que experimentará en el K-2, subido a la piragua y remando codo con codo junto a Francisco Luque.

«Uno ya no tiene tanto tiempo para dedicarle a la piragua», era una de las razones que esgrimía Busto para justificar su decisión de despedirse del K-1, todavía con la aureola victoriosa y sin anticipar que la próxima vez que se acercase al abarrotado puente de Ribadesella iba a ser formando dupla para regresar a una categoría en la que ya saboreó las mieles de la victoria junto al cántabro Julio Martínez. Ya entrado en la cuarentena, regresa a las aguas con las que mantiene un idilio victorioso para, sin apartar ese gen innato de un animal competitivo, afrontar el descenso con un resquicio para el respiro.

Su cambio de disciplina invita al efecto dominó en K-1. El principal partícipe de ese fenómeno de cambio de roles engloba a la figura de Kiko Vega, con el que Manuel Busto mantuvo una encarnizada rivalidad por cruzar la meta en primera posición hasta el mes de agosto del pasado año. Sin el maliayo, el palista cangués, que luchó hasta los últimos metros por la primera plaza en la última edición, amplía su favoritismo y parte con más cuerpos de ventaja en las quinielas para subirse a lo más alto del podio.

El mano a mano con Busto ya no se producirá y el pelo rubio de Vega amenaza con brillar en solitario al filo del puente de Ribadesella, pero para ello necesitará exprimirse a su mejor nivel. Aguardando la oportunidad de que baje la guardia estará una pléyade de palistas encabezada por David Fernández, que completó el podio la pasada edición y mostró su ambición confesando su deseo de continuar dando guerra y mejorar su meritoria actuación cuando fue cuestionado en la meta riosellana. Son las cabezas visibles en los pronósticos de una prueba que siempre alberga hueco para la sorpresa.

Llamedo estrena pareja

En la prueba de K-2, el reinado que han instaurado la dupla formada por el local Walter Bouzán y el gallego afincado en Asturias Álvaro Fernández Fiuza representa la referencia a batir por el resto de palistas. Los cinco triunfos que han encadenado en aguas riosellanas de forma consecutiva han creado una hegemonía que no ha minado la moral de sus competidores, que siguen obligándoles a exprimirse al límite para conservar su supremacía.

En busca de la fórmula para desbancar a la exitosa sociedad constituida por Bouzán y Fiuza, 'Milín' Llamedo se ha aliado con el cántabro Julio Martínez. El palista parragués, que el pasado año se quedó a las puertas del podio con el portugués Ramalho, ha buscado la complicidad de todo un once veces campeón del Sella para mejorar su registro y ser profeta en su tierra. Para lograrlo deberá superar también a otras figuras destacadas de la prueba como Emilio Merchán o Iván Alonso, que mantuvieron sus opciones de triunfo final hasta los últimos metros el pasado verano.