«La grandeza de las victorias te la dan los rivales»

Podio de K-2. Desde la izquierda, Milín Llamedo, Julio Martínez, Walter Bouzán, Fiuza, Brais Sánchez y Antonio Palmas. /
Podio de K-2. Desde la izquierda, Milín Llamedo, Julio Martínez, Walter Bouzán, Fiuza, Brais Sánchez y Antonio Palmas.

Bouzán y Fiuza disfrutan del triunfo como si fuese el primero y Ramalho toma el testigo de Busto

DANI BUSTOGijón

Sonrientes y también fatigados, los primeros en pisar el pequeño embarcadero en Ribadesella, tras cruzar la línea de meta, son Walter Bouzán y Álvaro Fernández Fiuza. Ambos caminan a lo más alto del podio por sexto año consecutivo. «Aunque haya parecido fácil, ahora mismo estoy muerto», confiesa Bouzán.

El riosellano y el pontevedrés ya suman seis victorias en el Descenso del Sella, sin embargo, cada una de ellas «tuvo su complicación». Por eso, Bouzán propone «disfrutar de este triunfo, como si hubiera sido el primero». En referencia a esta última victoria, el palista del Oviedo Kayak recuerda que «tuvimos un pequeño fallo en la salida, pero al estar en el primer puesto, nos sobrepusimos rápido». Después, durante el recorrido, explica que «aguantamos los primeros kilómetros en el grupo de cabeza y en el primer ataque conseguimos marcharnos». No fue un ataque improvisado ni aleatorio. «Sabíamos que era una zona en la que íbamos a pasar las kayak de una en una, aprovechamos, todavía con el apurón de la salida, para atacar y lo conseguimos», describe el asturiano.

Su compañero de embarcación, remo en mano, echa la vista atrás: «En 2010 el sueño era ganar un Sella y ya van seis. Es un sueño que cada vez se está engrandeciendo más, no sabemos hasta dónde va a llegar, pero de momento a seguir soñando». Así resume Fiuza un triunfo ante importantes rivales, ya que «tienen un palmarés impresionante, y la grandeza de las victorias te la dan los rivales».

El «pequeño fallo» del que hablaba Bouzán instantes antes, es para Fiuza un «error grande». El gallego resbaló en la salida y eso les hizo perder algunos valiosos segundos. «Fue determinante el puesto de salida porque nos ha dado mucha comodidad, incluso un error tan grande como el que he tenido se ha salvado. Si fuese entre piraguas, posiblemente hubiese sido mucho peor y es más difícil de solucionar», describe el pontevedrés.

Los hexacampeones del Sella son saludados y felicitados constantemente por familiares y amigos. El ambiente que rodea los aledaños del puente de Ribadesella es notorio, y Fiuza lo valora: «Esta es la única prueba de larga distancia en la que tenemos una combinación de deporte y espectáculo y es muy bonito para el participante. El público quizá sea el ingrediente más importante del Sella».

También confiesa el gallego que «fue el Sella en el que más nervios pasé y en el que más premonición tenía de que algo malo pudiese pasar, pero al final estoy muy feliz». Felices y cansados, ya que Bouzán bromea con la posibilidad de tomárselo con más calma en futuras ediciones. «Bajaba el río pensando en que lo mejor que podía hacer, era bajar como Manolo Busto, que este año participó disfrutando del Sella, porque esto ye matase en vida», indica entre risas.

Mientras tanto, los subcampeones de K-2, Milín Llamedo y Julio Martínez, ya han llegado y reciben el reconocimiento de los aficionados. «El año pasado me quedé las puertas del podio y este a las de la victoria. Creo que Walter (Bouzán) y Fiuza han sido justos ganadores», indica el palista asturiano, quien añade que «ya en la primera parte del río se escaparon y te quedas sin opciones de ganar, entonces hay que intentar ser segundos. Lo conseguimos y estamos contentos porque hemos trabajado poco en la piragua».

Novedosa contrarreloj

En referencia a la novedosa contrarreloj con la que este año se decidieron los puestos de salida, Llamedo asegura que «la gente era muy reacia a esta salida, pero creo que ha dado sus frutos. Se han visto cinco piraguas, las cinco primeras de la contrarreloj luchando por el triunfo, así que yo creo que es bueno para el Sella». De hecho, todos los favoritos «han salido bien y no ha habido ningún problema».

Su compañero de embarcación, Julio Martínez, también valora de forma positiva la clasificación por contrarreloj, ya que permitió «una salida muy fluida». A nivel personal, confiesa que la dupla que forma con el parragués necesita más tiempo de rodaje. «Estamos muy verdes, llevamos 15 días y nos queda mucho que mejorar para andar al cien por cien», afirma el cántabro, instantes antes de emocionarse en el podio, durante la entrega de medallas. Martínez, ahora ya piensa en próximas ediciones: «Habrá que estar aquí el año que viene para dar guerra».

Por su parte, Antonio Palmas, tercero en K-2 con su compañero Brais Sánchez, se estrena en el camino al podio, cada vez más concurrido. «Queríamos luchar por el podio, tras quedar séptimos el año pasado», afirma el gallego, quien también asegura que Bouzán y Fiuza «hoy por hoy, están un par de escalones por encima del resto de K-2».

Junto a ellos pasa el portugués José Ramalho, compañero de Llamedo el pasado año y con el que se funde en un abrazo nada más verle, mientras sostiene a su hija en brazos. Ramalho acaba de proclamarse campeón en K-1 tras haberse quedado a las puertas del podio en K-2 el pasado año. «Aprendí mucho el año pasado y este año conseguí bajar bien. Es la primera vez que consigo salir bien y llegué bien al esprint», afirma.

Para el portugués es un triunfo con el valor añadido de ser el sucesor de Manolo Busto en esta modalidad. «Aprendes mucho con él y tengo que agradecérselo. También en años pasados aprendí bastante cuando bajé con Milín y con André Cangas», explica. Su gran rival en esta edición, Borja Estomba, llega instantes después. Llego a encabezar la prueba de K-1, pero «cuando llegamos a la zona de la ría se puso él a remar y ya vi que estaba muy difícil».

En categoría femenina se produjo un reencuentro que terminó, de nuevo, con victoria. Amaia Osaba y Lucía Arquero vencieron en su categoría, como ya sucediera en 2013 en 2014 compitieron por separado. «Estamos muy contentas de haber ganado y de estar en la fiesta de las piraguas», afirma Amaia, mientras que Lucía añade que «el Sella tiene su prestigio, nunca vimos una afición tan grande». Con algo más de calma llega a la meta Manolo Busto. «Venía con otra perspectiva, ya sin la presión de competir, ganar y tener que hacerlo bien», describe el también pregonero de esta edición, y que se lanzó a la carrera para llegar a su piragua antes de que comenzase la prueba.