De Las Anclas a Carolina del Norte

Manuel Ángel Álvarez, en Avilés. /
Manuel Ángel Álvarez, en Avilés.

El prometedor nadador avilesino Manuel Ángel Álvarez se marcha el miércoles becado a Estados Unidos

SANTY MENOR AVILÉS.

La carrera del nadador avilesino Manuel Ángel Álvarez continúa progresando a pasos agigantados. A sus 18 años y recién acabado el bachillerato, ha sido becado por la East Carolina University americana para estudiar y practicar la natación esta temporada.

Sus éxitos se remontan a las categorías inferiores. Siendo alevín e infantil ya competía con nadadores de superior edad y sus títulos regionales y nacionales se cuentan por decenas. Hace pocos años comenzó a tener presencia en Campeonatos de Europa y mismamente ayer llegó a Avilés tras ser séptimo en el Campeonato de Europa junior de natación en aguas abiertas que tuvo lugar en Suiza.

Y es que es esa, la de aguas abiertas, la disciplina que más atrae de cara al futuro a un Manuel Ángel, o Manu, como así lo conocen sus amigos, que pese a haberlo dado todo por este deporte desde pequeño no se cierra puertas. «En Estados Unidos estudiaré un doble grado de ingeniería industrial e ingeniería de telecomunicaciones y si consigo estar allí los cuatro años en un porcentaje muy alto tendré un buen trabajo, algo que ahora mismo en España es difícil conseguir», reconoce.

El nadador avilesino, perteneciente al conjunto castrillonense de Las Anclas, ha tenido que prepararse académicamente para dar el salto a la East Carolina University, situada en Greenville (Carolina del Norte). «He tenido que aprobar el examen de idioma 'Toefl', de nivel avanzado, y ponerme en contacto con la agencia AGM, especializada en tramitar las becas de deportistas españoles que quieren dar el salto a Estados Unidos. En cuanto estuve inscrito llegaron las ofertas y me decanté por Carolina porque tiene uno de los mejores equipos de natación de lo que sería la Primera División de las ligas universitarias», explica.

El mayor problema que entraña este cambio de aires «es que entre agosto y mayo no me dejan competir con ningún otro club que no sea la Universidad, por lo que no podré participar en los Campeonatos de España de invierno, por ejemplo. Sí tendré libre el verano, que espero aprovecharlo para competir en pruebas españolas y europeas».

Manuel Ángel Álvarez no se obsesiona con la natación, porque sabe de la importancia de los estudios, pero seguirá entrenando al máximo, como ha estado haciendo los últimos años en Oviedo, hasta donde se trasladó para ejercitarse en el centro de alto rendimiento en Asturias de la Federación Española de Natación, estudiando tambíen el bachiller en la capital asturiana. «Lo bueno de allí es que tienes libertad para organizarte. Puedes tener un día cinco horas de clase y otro dos, y así también puedes elegir las horas de entrenamiento. Tengo muchas ganas de ir».

Decisión meditada

Manuel Ángel Álvarez comenzó a plantearse el acudir becado a Estados Unidos a mediados de la pasada temporada. «Empecé a conocer nadadores que lo habían hecho y estaban contentos y cuando lo tuve claro se lo comenté a mis padres. Me animaron, creen que es una gran oportunidad para mí e inmediatamente me inscribí, como digo, en la agencia AGM».

Como es lógico, teniendo en cuenta que se trata de un joven de 18 años, «tanto a mis amigos como a mi familia les da pena que me vaya tan lejos, pero entienden que es lo mejor para mi futuro y la verdad es que el cambio no me da ningún vértigo. Aquí en España el futuro no pinta demasiado bien y allí, si me salen bien las cosas, me puedo o bien dedicar a la natación de forma profesional o bien encontrar trabajo gracias a la titulación que voy a tener».

Todo dependerá de su trabajo, ya que «la beca en principio es por un año, pero la idea es estar los cuatro y espero conseguirlo. Me han dicho que el cuarto año, cuando obtienes la titulación, prácticamente te encuentran ellos un buen empleo. Si me permite seguir nadando, lo haré con toda la ilusión del mundo como hasta ahora».

Palabra de un nadador de éxito que sigue teniendo los pies en la tierra y la cabeza muy bien amueblada pese a su juventud.