Belleza en las entrañas de la tierra

Isabel Díaz Novo, en la sede del club Torrecerredo. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Isabel Díaz Novo, en la sede del club Torrecerredo. / JOAQUÍN PAÑEDA

«De las cuevas de Asturias hemos sacado fósiles de rinocerontes, leones y mamuts», indica Isabel Díaz, presidenta de la Territorial La espeleología cobra protagonismo en la Semana Internacional de Montaña

DANI BUSTO GIJÓN.

Explorar cuevas no consiste, únicamente, en meterse en sitios feos, oscuros y pequeños. A veces hasta se encuentran tesoros prehistóricos. Y Asturias también es un paraíso bajo tierra. Buena cuenta de ello dio ayer el público asistente a la segunda jornada de la Semana Internacional de Montaña de Gijón, que tuvo como protagonista a la presidenta de la Federación de Espeleología del Principado, Isabel Díaz Novo, y en la que se proyectó un documental divulgativo para dar a conocer el 'Himalaya subterráneo' -así se titula el film- que esconde el Principado, concretamente, en el interior de los Picos de Europa.

«La singularidad de Picos de Europa es que cuenta con más de catorce cimas de mil metros de profundidad. Es una característica que no tienen otros macizos del mundo», asegura Díaz Novo, al frente de la Territorial de espeleología desde 2016. En su documental, la presidenta aporta su visión sobre el «mundo interior de esas montañas», que llega a ser «tan bonito como, o más, que el exterior».

En la película, proyectada en el Teatro Jovellanos, también se hace un repaso a las pinturas de arte rupestre de las cuevas de Tito Bustillo y del Pindal, que cuentan con «grandes cavidades y galerías», sin olvidarse de los hallazgos fósiles de miles de años de antigüedad. «De Asturias hemos sacado leones de las cavernas, osos, mamuts y rinocerontes», enumera Díaz Novo, consciente de que «todo lo que encontramos en el interior de las cuevas refleja cómo era la vida en el exterior en aquella época».

Con todo, aún queda mucho por descubrir en las entrañas de la región -«¡Buf! Muchísimo»-, aunque para emprender nuevas aventuras «hacen falta más exploradores». La Territorial de Espeleología cuenta con 150 licencias federativas, y el objetivo pasa por acercar esta disciplina a los más jóvenes -«que los niños pierdan ese miedo, que en una cueva no viven animales salvajes o bichos raros»- y también a las mujeres.

«Hay cuevas de desarrollo horizontal, preciosas, y hay muchas aventuras que se pueden vivir dentro de una cueva», indica Díaz Novo, al tiempo que añade que «faltan miles de kilómetros por descubrir». Se presenta, por tanto, una oportunidad para abrir estas rutas al turismo de aventura. La presidenta afirma que en Picos de Europa «hay cuevas que son aptas para iniciarse» en la espeleología, y como ejemplo pone el entorno de los Lagos de Covadonga, donde «hay cuevas que se podrían adecuar para el turismo activo, sin hacer un impacto que pudiera dañarlas».

Aunque la espeleología, a niveles ya avanzados, es una disciplina que entraña ciertos riesgos, la presidenta asegura que las expediciones se realizan tras completar cursos de formación y de seguridad, y el porcentaje de accidentes «es mínimo, comparado con los que se producen en la montaña en el exterior». Y el esfuerzo tiene su recompensa: «Es impresionante ver aguas cristalinas a mil metros de profundidad».

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