Diez restaurantes pujarán por el campanu del Sella

Ricardo Navarro, con el campanu del Sella, pescado en el coto de Tempranas. / XUAN CUETO
Ricardo Navarro, con el campanu del Sella, pescado en el coto de Tempranas. / XUAN CUETO

El sierense Ricardo Navarro echó a tierra en el coto de Tempranas un ejemplar de 5,46 kilos y 77 centímetros que hoy será subastado

L. RAMOS CANGAS DE ONÍS.

Se hizo de rogar, pero, finalmente, ayer el Sella dio su brazo a torcer. Fue Ricardo Navarro, de Pola de Siero, quien pasadas las seis de la tarde lograba hacerse con el codiciado campanu que durante el pasado domingo cerca de doscientos pescadores buscaron en vano durante horas. El ejemplar, que dio un peso de 5,46 kilos en la báscula del precinto del Portazgo y mide 77 centímetros de longitud y 40 de perímetro, era echado a tierra en el coto de Tempranas, en el concejo de Cangas de Onís, en las proximidades de la piscifactoría de Avalle.

«Estoy todavía bajando de la nube y recuperándome del shock de adrenalina. Me hace muchísima ilusión», reconoció el pescador a EL COMERCIO apenas unos minutos después de la hazaña. Llevaba, apuntó, desde por la mañana probando suerte en compañía de su inseparable amigo y habitual compañero de pesca Virgilio Alonso. Completaban el grupo los madrileños Óscar Robles y Jaime Martín, con quienes el sierense suele juntarse para disfrutar de la pasión que todos ellos comparten.

Fue, explicó, al quinto lance y con un cebo natural a base de quisquilla y meruco como logró que el pez picase, después de toda una jornada «bregando para arriba y para abajo sin descanso». Cobrar la pieza, eso sí, no fue sencillo y hubo que bregar durante veinte minutos con el animal. «Se resistió mucho, tenía una bravura increíble, espectacular», aseveró Navarro, quien, tras conversar en el precinto con el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González Castro (PP), decidió subastar la pieza. La puja tendrá lugar esta tarde, a partir de las seis, en la carpa instalada junto al Puente Romano de la ciudad. Está confirmada la participación de una decena de restaurantes.

Pescador desde los 21 años -ahora tiene 52-, Ricardo se mostraba enormemente emocionado con la hazaña. «Es la primera vez que saco un campanu y aunque no sea el de Asturias me da igual, pues el Sella es un río mítico, muy importante y estoy sumamente orgulloso», aseveró. La de ayer, agregó, era su primera jornada de pesca en todo el año. «Pedí el día en el trabajo para venir a pescar y lo cierto es que no contaba, ni mucho menos, con llevarme el campanu, pero me tocó un coto muy bueno, que es una gozada, y comencé desde primera hora con mucha ilusión», relató.

Río crecido y turbio

Durante la mañana los ribereños no las tenían todas consigo, pues el Sella bajaba crecido y turbio debido a las intensas lluvias registradas el lunes. No obstante, Navarro no cedió a la desesperanza. «Por la tarde recuperó y lo conseguí», indicó, ufano. Eso sí, fue a base de «perseverancia, de insistir e insistir», apostilló.

El regidor cangués se mostraba ayer «muy contento por seguir conservando las tradiciones de los ribereños del Sella y poder subastar el campanu en Cangas, en un sitio tan emblemático como es el Puente Romano».

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